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1/8/10

‘Contrataría a un reportero sin arrogancia y con ganas de aprender’: Jon Lee Anderson



Por Darío Dávila

Sentado frente al entonces dictador de Liberia, Charles Taylor (1997), el reportero Jon Lee Anderson le preguntó:
- ¿Señor presidente es cierto que tiene un cubo de sangre humana que a diario se lo renuevan?
¿Que lo toma siempre en las mañanas?
El dictador, apoyado en un cetro de madera roja tallada con supuestos poderes sobre humanos, lo miró moviendo la barbilla hacia abajo y soltó: Querido, la gente dice tantas cosas…pero nunca se lo negó.
Jon Lee Anderson mueve las piernas como un adolescente que quiere salir pronto al receso.
Esta mañana en un hotel en Zacatecas, le han recordado que usa la misma loción con aroma picoso de siempre. Sonríe y arquea las cejas. Parece que éstas fueron diseñadas aerodinámicamente para acentuar su rostro al hablar como reportero. Es bastante alto. Sus piernas son como tractores móviles que mañana lo pueden llevar a África y pasado a una favela brasileña.

- ¿Si un meteorito apuntara en dirección a la tierra para exterminar al periodismo, qué nombre tendría esa roca espacial?
Se llamaría intolerancia.

- ¿Por qué?


Porque tienes el efecto violento, la amenaza directa. Lo que yo llamaría los extremistas de violencia. Sean narcos o policías malos. El fenómeno de la criminalización de las sociedades latinoamericanas es una realidad impactante y fatal de los últimos 30 años. Y está llegando como una hemorragia, franca y abierta.
Eso amenaza directamente la libertad de expresión. Directamente al trabajo de los periodistas mexicanos porque no pueden hacer lo que deben hacer y quedar con vida, punto. Hay que ser muy innovador, creativo y sensato para sobrevivir esta etapa de hielo post-meteoro pero sin dejar de cubrir noticias e informar al público.
El público necesita ser informado. Lo mismo podemos trasladar este escenario al Medio Oriente donde tenemos el fenómeno de los extremistas musulmanes y países occidentales en guerra. Es un fenómeno que va en mutación constante donde el papel del periodista está más en jaque que nunca.

Somos secuestrables y asesinables. Con esto –dice señalando la pequeña cámara de video- nos pueden hacer alguna bonanza (daño) y subirlo a youtube o Al Jazeera. Nosotros nos hemos convertido en parte del conflicto porque reconocen lo que hacemos y eso es muy importante.

Porque somos capaces de informar la verdad en todo el mundo en los conflictos, sean de narco, petróleo o ideologías. Nosotros, los que por alguna tontera u otra tenemos la pretensión de hacer algo con la vida, servir al público, presenciar documentar y comunicar la verdad de nuestro tiempo. Para mí eso es el periodismo. Ese es nuestro deber.

El deber es más grande aún, cuando el país de uno está en conflicto. Y sin embargo no hay peor momento para un periodista. En esos momentos es cuando más los asesinan. Cada uno tiene que medir su disposición a estar presente en esa batalla y en muchos casos uno es mal pagado, mal agradecido y todo lo demás. Es un trabajo de misioneros o de locos.

- ¿La sensatez puede salvarle la vida a un periodista?
Sí puede. Pero uno tiene que ser un poco pragmático. Es decir: guardar cartuchos hoy para tirarlos mañana. Algunos periodistas no van a poder aguantar. Simplemente tendrán que esperar el día de mañana que un diario les publique algo póstumo de esta época. Imagino que para un periodista mexicano esto debe ser nefasto y frustrante. ¿Quién quiere ver a su país en estas circunstancias?
El periodismo ha de cambiar mentes, despertar conciencias, crear fenómenos sociales donde la sociedad cívica reclama un cambio. Pero no lo estamos viendo.


- ¿Qué quiere decir eso?
- Que el periodismo ha caído también un poco en el mismo juego. De testimoniar todo a través de crónica roja, de narco corridos, de historietas sobre hazañas y epopeyas de buenos y malos. O como informantes del palacio o de la guarnición de turno y defunciones. Creo que hay un problema en eso. Hay que buscar cómo elevar el nivel del periodismo.
Yo he conocido periodistas que han estado en la misma situación en otras sociedades. Han optado por dejar el periodismo: Una amiga abrió un orfanatorio en Sierra Leona porque no podía ver a más niños asesinados. Otra trabaja con niños que viven de la basura en Guatemala. Varios han optado por entrar en organismos como la ONU o Save the Children. Algunos periodistas han ido a lo que yo llamaría el lado oscuro.
De pronto se convierten en asesores de seguridad. Van al lado oscuro que es donde está el dinero y otros que van hacia los ONG´S; ahí están los misioneros. También hay los que siguen la docencia. Lo importante es seguir comunicando, seguir informando. Tendiendo redes de verdad, no sólo virtuales. Redes donde se pueda tocar a la otra persona.


- ¿Cómo pueden los periodistas mexicanos contar lo que pasa en este país lleno de amenazas y riesgos para los reporteros?

Me parece que la policía mexicana no ha hecho lo que hizo el Pentágono en Estados Unidos: Enquistar a periodistas con ellos para que vean cómo es el trabajo de ellos, sus peligros. Sería una solución interesante. Es una forma de humanizar la línea del frente de batalla.
Yo veo en los periódicos mexicanos muchos nombres de la batalla política. Pero no veo el drama humano de los políticos. Me parece que falta un buen perfil de Felipe Calderón. Este hombre político del PAN que si no fuera político sería banquero y que de pronto ha decidido tomar esta decisión –sea buena o mala no importa- que ha implicado toda esta cosa gótica que pasa en México. ¿Cómo está viviendo Calderón? ¿Cómo está viviendo su gente? ¿Cómo es el fenómeno de los políticos que han decidido emprender guerra contra un sector en su propio país? Es un drama muy interesante: Yo no he leído es historia.

- ¿Los perfiles pueden explicar la realidad?

Claro. Sería una forma de abrir el abanico de conocimientos. De arrojar luz donde no la hay. Hay que traspasar los propios prejuicios de uno mismo para poder hacerlo bien. Durante años yo veía a Augusto Pinochet como todos los demás: ensangrentado y un viejo dictador. Pero cuando finalmente asumí el papel de perfilarlo, implicó que yo sacara un montón de cosas propias para hacer las preguntas. Intentar ver su vida. Intentar comprender su sicología, sus amigos , su familia. Y creo que sólo así entendíamos lo que él había logrado.

- ¿Se puede perfilar a un capo de la droga?

Sí es muy arriesgado. Pero es según el trato que uno hace y según el capo.


- ¿Qué piensa de los que al escribir sobre un narcotraficante lo hacen con prejuicios?

Quizás sea cierto esto que a veces pienso: Hay periodos en los países donde los propios periodistas no pueden ya cubrir esas historias. Les toca ya a otros venir a hacer lo que ellos no pueden realizar. No quiere decir que un periodista mexicano no sea capaz. En las librerías del México todo lo que vi era crónica roja. Eran la Reina de no sé qué, el cártel de Sinaloa…

- ¿Está en desacuerdo con esto?

No me he puesto en el plan de los criticones que se que hay. Hay una fascinación naturalmente con el mundo delincuencial y es muy barroco en Colombia y México. Y lo fue en Estados Unidos con las películas de gansters. Todas las sociedades tenemos cierto morbo y curiosidad. Entre lo sano y lo morbo. Pero tiene sus aspectos negativos: si quedamos nada más en la crónica roja. Si corremos el riesgo de caricaturizarlo y comercializarlo, sin elevar el nivel

En México algunos periodistas han cruzado hacia ese lado oscuro; son voceros de cárteles ¿Cómo enfrenta el periodismo esto?


En Pakistán hay algunos que son los que tienden siempre a recibir los videos de AlQaeda y mensajes también. Francamente yo hago una distinción entre nosotros y esos colegas.

- ¿Se les puede llamar periodistas?

No sé. Yo los conocí también en El Salvador cuando eran los que recibían los comunicados de los escuadrones de la muerte. Yo los miraba en las conferencias donde teníamos que rozar hombros a veces con un asco. No me consta, ni los conozco a estos (los periodistas mexicanos del lado oscuro) ejercen una función pero son asquerosos, dan asco. No son exactamente periodistas, son ratones de palacio, cortesanos del rey, infidentes, informadores, bufos del rey. No son periodistas. Lamentablemente en sociedades donde no ha habido un periodismo de verdad, con afán de colectividad, el periodismo está nutrido por gente así.

- ¿Sufre al realizar un perfil?
Sufro casi siempre. Comenzar no es difícil. Lo difícil es llevarlo a otro nivel.

-¿Cuál es la entrada que más le ha costado trabajo?
Yo no pienso en perfiles como tal, sino en perfiles dentro de crónicas. Normalmente yo termino de reportear y comienzo a escribir cuando se me prende y la bombilla y ¡ya!, todo sale. Pero a veces no prende.

-¿Cómo domina Jon Lee Anderson a su editor?

Gritando (dice bromeando) No sé si yo llegara a dominar. En el mejor de los casos es una relación como la de Raúl y Fidel, cada uno con su poder y un poco de acomodo. El editor puede decidir más o menos palabras; puede trabajar con el jefe de paginación. A veces está impuesto por el editor en jefe que le dice que el texto tiene que bajar 2 mil palabras y entonces se acabó.

- ¿Le han dicho eso?
Sí claro. Todas las piezas tienen una noción de lo que debería ser y uno empuja. Y entonces en la batalla uno decide qué vale la pena

- ¿Le ha costado trabajo cerrar un texto?

Generalmente no. Casi siempre cuando estoy cerca del límite de entrega. Ya sé cómo debería terminar. Al menos en términos de borrador.
¿Cuántos borradores hace antes del texto final?
En un mundo ideal 3 pero hoy en día 1.

- ¿En un mundo ideal, con acceso continuo al personaje, de cuántas palabras sería un perfil completo?
De 10 a 15 mil palabras. El más largo que hice fue de 13 mil palabras y fue el de Gabriel García Márquez.

-¿Cuáles son los mayores errores al momento de escribir un perfil?

Tratar de ser muy determinista. En juzgar al personaje.

¿Por qué muchos reporteros tienen prejuicios al momento de escribir, cómo elimina esto si frente a si tiene un tirano o un asesino?


Intento encontrar algo de ellos que me interese a mí también. Por ejemplo: encontrar un área donde puedes conversar sobre cosas de mutuo interés. Por ejemplo, cuando entrevisté a Augusto Pinochet, el ex dictador chileno, habló mucho de Mao. Yo no sabía que él era un fan de Mao. Cuando comenzó a hablar de Mao, habló y habló. Me di cuenta que él estaba fascinado por el poder. Si yo le preguntaba muy de frente sobre la política chilena, sobre los Derechos Humanos o la guerra sucia, se asustaba, se limitaba. Pero si le preguntaba sobre su camino romano que había hecho en la carretera austral, ahí se desplegaba rato. Casi siempre hay puntos en común. A veces son muy lisos, muy zorros y no se puede.

En el perfil del dictador Charles Taylor de Liberia narra que él tomaba sangre humana…

Suena muy estrambótico pero quizás no tanto con los narcos del norte. En África occidental estos rituales del poder que tienen que ver sacrificios humanos es bastante real. A mí no me consta que lo hizo. Pero todo mundo decía que sí. Entonces me parece que valía la pena escribirlo. Porque no es que yo voy Washington y todo el mundo está con el rumor de que Barack Obama está tomando sangre humana. Pero cuando voy a Liberia sí. Me parece un reflejo de la relación del ciudadano con el poder.

Hasta el Arzobispo del país lo creía. Después de escucharlo durante 2 semanas estuve en un coche con él y le pregunté sobre la historia de que Charles Taylor a lo mejor tomando sangre humana. ¿Usted cree que sea verdad? Él me miró y me dijo: Sí, creo que sí.

Finalmente voy a Taylor y le digo: ¿Señor presidente es cierto que tienes un cubo de sangre humana cada día que lo renuevan cada día? ¿Que tú lo tomas de mañana?
Y él me dice: Querido: la gente dice tantas cosas, pero no lo negó. ¿Por qué valía la pena hacerle la pregunta Yo quería saber hasta qué punto todo lo que decían de él era verdad. El tipo era nefasto. Yo lo había visto asesinar a una persona. Entonces cómo llegas a probarlo. El tenía un bastón de madera tallada roja. Siempre lo llevaba consigo. Y entonces intentando entrarle por otro lado le digo: ¿Y ese palo señor presidente? Y me dijo: Es de un árbol muy especial.
Jon Lee insistió: ¿Cómo especial?
Lo he llevado conmigo desde la guerra, desde la guerra que el libro para tener el poder. Una guerra con niños asesinos, mujeres embarazadas descuartizadas. Y entonces le digo: ¿Por qué especial?
Porque tiene poderes sobre naturales.
¿Cómo qué poderes?
Todo ser vivo que camina debajo del árbol muere.
Al final de la audiencia con el presidente con qué sensación me quedo. Con la sensación de que este tipo si es malo, malo, malo. Lo sabe y lo utiliza y es totalmente capaz de tomar sangre fresca. Y no lo quiere decir a sus ciudadanos que no lo hace.
¿Qué le preguntaría Jon Lee a Joaquín “El Chapo” Guzmán”?
Si fuera una entrevista donde yo pudiera preguntarle todo lo que quisiera sin represalias y estaba en el posibilidad de escribir lo que quisiera le haría muchas preguntas sobre su moral y su relación con la violencia en el país. Sobre lo que él piensa de la sociedad. Quisiera preguntarle en mucho detalle cómo es su vida, sin entrar en términos de seguridad. Quisiera conocerlo de verdad.

¿A qué tipo de reportero contraría?
- Alguien audaz, dispuesto a escuchar. Sin arrogancia con ganas de aprender. Con ganas de ver todo desde diferentes ópticas. Alguien que al final esté en firme en sus decisiones. Dispuesto a dejar de prescindir de comodidades. Para mí son las cosas básicas.

¿A qué reportero no le daría trabajo?
A aquel no pueda prescindir de su estatus social o bagaje cultural. Yo a veces he hablado con jóvenes periodistas en España y les pido: díganme una historia interesante de España. A mí me parece una gran historia cómo África ha descubierto España y cada temporada buscan venir a España en pateras. ¿Cuántos de ustedes se les ha ocurrido montar en una patera con los africanos que vienen en su país? Nadie ha nunca ha levantado la mano. Claro, es peligroso. Pero también es un reflejo del estatus social de los que son periodistas. Yo he sido labriego en la calle, he sido guardia en cárcel, he sido lavaplatos, he sido cortador de tabaco. Yo no ando con esas pretensiones. Conozco muy pocos chicos de clase media alta, universitarios que se les ocurriría en la vida, bajar al estatus que ellos consideran de la clase servil. Y ese es el mayor problema de América Latina. El mayor problema con su periodismo también porque nunca reflejan la verdad de los demás. Son incapaces de estar dentro del pellejo de los demás. A esos no los contrataría.
¿Ha trabajado en algún proyecto donde no hayas sido feliz?

- Sí
¿Y por qué siguió trabajando ahí?
- Fue poco tiempo hasta que encontré la forma de escapar que fue para la revista Time. Por un lado me sentía muy realizado porque un medio muy importante me había contratado para cubrir una guerra. Era importante porque era mi primer trabajo como periodista. Pero después me di cuenta que era infeliz. Y era porque ellos imponían lo que ellos consideraban que era noticia. No lo que yo veía. Es más: al avanzar los meses me di cuenta que yo reporteaba las incomodaba. A mí no me gustaba ese tipo de periodismo. Utilicé la experiencia para nutrirme de experiencias y mejorar mi propio periodismo.
¿A qué tipo de director de periódico contrataría?
-Un director entregado que refleje y esté dispuesto a trabajar a la par de sus reporteros.
Dispuesto a ser innovador. Pensar creativamente. Utilizar todas las posibilidades para mejorar el medio y con un lema propio de servir al público informando. No contraría a alguien que lo hace por razones por de estatus o razones económicas. O porque simplemente le tocaba. Me gustaría un director que todavía estaría dispuesto a ser reportero.

31/7/10

De reportero a reportero


Por Darío Dávila

Es fácil hablar del coraje e indignación por el clima de violencia al que nos enfrentamos los reporteros en México.
Pero no basta con decirlo si no hacemos algo al respecto.
Si no podemos conjugar los verbos cuidar y compartir.
Si no entendemos que lo que le pasa a un reportero, nos pasa a todos.
Si no entendemos que solidaridad no sólo es decir "ya basta", "ni uno menos" o "los queremos vivos".
Solidaridad es compartir conocimiento y herramientas.
Es capacitarnos e innovar.
Es desterrar la arrogancia y el egoísmo entre nosotros.
Solidaridad no es sacar del aire una transmisión.
O decir que el periodismo en la frontera está muerto.
Porque al periodismo no sólo lo matan los cárteles con armas o los grupos de poder.
Al periodismo, también lo mata la ignorancia, la incapacidad de asombro, la falta de humildad y el olvidar cómo se llora.
Tenemos dos opciones: O estar entre aquellos que hacen que las cosas pasen, y entre los que ven las cosas pasar.
Por periodistas como tú, que hacen que las cosas pasen, que son un combustible para que se conozca la verdad, que no se quitan el traje a la hora de dormir, vale la pena creer en que este oscuro periodo de hacer periodismo en México, puede cambiar.

27/7/10

¿Cuánto cobra a García?... era La Matataxistas




Quitzé Fernández

Cuando Cristina Soledad Sánchez Esquivel subió al auto de Héctor Manuel la tarde del 4 de junio, aún no era conocida como La Matataxistas, pero ya era una asesina consumada. Pocos sabían que en un pozo de agua ubicado en El Cerro del Fraile, muy cerca de García, Nuevo León, sumergía cadáveres a casi trescientos metros de profundidad.

“No me importa que tengas familia, también la vamos a matar y a echar al pozo”, contó las sentencias de muerte Aarón Herrera Pérez, El Azteca, amigo y cómplice de a quien en su juventud conoció como La Plomera, muchos años antes de ser lo que es ahora y después de que la Dirección Estatal de Investigaciones lo capturara tras la denuncia de Ezequiel Herrera Nájera, su padre.

De hecho, los investigadores de Coahuila y Nuevo León tampoco sabían que Cristina Soledad lideraba una banda de matones. Ni que había asesinado al menos a cinco hombres con características similares, entre ellos a su amante. Tiempo después, tras las sombras de su detención, confesaría que fue ultrajada y vejada en múltiples ocasiones. De ahí su odio.

“¿Crees en Dios? La libraste de milagro. Se está lamentando de no haberte matado”, habría de confiar un policía investigador a Héctor Manuel Nerio Balderas, mientras rendía su declaración en la Procuraduría General de Justicia del estado de Nuevo León la madrugada del 5 de junio, cansado y hambriento tras la batalla.

A esa hora los rotativos estaban cocinando la historia de esa mujer robusta, morena y de 31 años que abordaba taxistas: apuñalaba o disparaba en parajes de la carretera a Icamole para vender sus autos en 20 mil pesos.

Héctor Manuel, de 60 años, originario de Charcas, San Luis Potosí, dijo sentir que se le iba el aire cuando escuchó: “Usted acaba de nacer. Ya confesó que mató a cuatro”. La mano y el cuello sangraban moderadamente a causa de un navajazo.

“Tengo un mes y siete días de nacido”, respiró hondo al momento de subir el primer pasaje desde aquel ataque.

El destino sería precisamente el lugar donde iba a ser su tumba.

Y es que Cristina Soledad se paró en la acera de Periférico Luis Echeverría Álvarez, justo afuera de la central de autobuses de Saltillo, poco antes de las cuatro de la tarde. En la mano traía un boleto de autobús: su gesto serio, seño fruncido.

Pese a que varios taxistas sonaron sus claxon, ella observó, al menos así piensa Héctor Manuel, al hombre con el perfil de victimario:

“Casi todos son de mi edad, nada más ese otro pobre muchacho de Saltillo que mató”, refiriéndose a Omar Pérez Velásquez, de 31 años, avecindado en la colonia Privadas La Torre, a quien sus familiares reportaron como desaparecido el 28 de mayo ante la Fiscalía General del estado de Coahuila. Hallado finalmente en ese pozo, oscuramente muerto y en estado de descomposición.

—¿Cuánto cobra a García, Nuevo León? Es que se fue mi camión–, dijo enseñando un boleto.

—Quinientos pesos, si lleva equipaje cobro más.

Cristina Soledad negó con la cabeza, subió a la parte trasera del Nissan Tsuru. Tomó asiento del lado izquierdo. El calor era insoportable, sofocaba, sobre todo por los 130 kilómetros que duró el silencio de la pasajera durante el trayecto, únicamente fragmentado por el nerviosismo de la mujer al ver dos patrullas de la Policía Federal en el entronque de la carretera libre a Laredo.

Ella habló hasta entrar a García. Comentó que posiblemente la esperarían unos familiares; después que si la llevaba a un lugar conocido como Los Arcos de Icamole, ubicado en el kilómetro 12, cerca del poblado Cerritos y del rancho El Lagartijo.

—Hasta aquí no entro, no meto el carro a terracería”—, rompió Héctor Manuel al ver un camino de tierra bordeado por un monte inmenso, sólo escuchaba el rugir de los transformadores de energía confundiéndose con las chicharras.

—Nada más hasta la lomita, me están esperando. Ya para que no se queje voy por el dinero, por ahí vivo.

Héctor Manuel aflojó los músculos, pensó: “Aquí la espero”.

Pero Cristina Soledad brincó hacia el lado izquierdo del auto, con la mano derecha lanzó un navajazo y con la izquierda sujetó al taxista por el cuello girando su rostro. Intentó reaccionar; el cinturón de seguridad lo amarró. Ella gritó: “Hasta aquí llegaste, hijo de tu chingada madre, tanto veniste chingando que te va a cargar”.

“¿Ha escuchado usted la puerta de una bisagra cuando rechina? Así se oyó mi cuello cuando me jaló”, recordó Héctor Manuel Nerio, porque a causa del jalón el lado izquierdo del cuerpo se le durmió.

Cristina Soledad bufaba de coraje, como bestia: “Ahí viene mi comando ¿No viste que agarré el celular?”. Estaba fuera de esta realidad, pidió que su víctima bajara despacio del carro para no mancharlo de sangre. Él comentó que iba a poner el freno de mano, cuando tomó la palanca sintió la viscosidad tibia a causa de la herida que le afectó tres dedos.



Héctor Manuel apagó la marcha, dejó de sentir la opresión. Con sus manos tomó la pierna dormida; bajó del carro. Ella estaba detrás, aleccionó: “¿Ves la lomita? Vas a caminar derecho por el camino, papacito. Nada que agarras piedras o corres”.

A lo lejos observaba cuerpos, escuchaba voces de hombres. Caminó unos metros; los músculos fueron aflojando. Y corrió en medio del monte recibiendo las punzadas de la lechuguilla en sus tobillos. En su carrera tomó un leño picudo dispuesto a herir a quien se cruzara en la carrera.

Finalmente, llegó al rancho El Lagartijo. Pensó que posiblemente se tratase de cómplices de Cristina Soledad Sánchez; observó a dos pequeños que lo reconfortaron por tratarse de un lugar familiar.

Jolino, el perro guardián del rancho, ladró. Y Rolando Castañeda, encargado del lugar, salió en compañía de su amigo Felipe Solís para ver de qué se trataba. Rolando, de 30 años de edad, llevó al hombre que sangraba y pedía ayuda al Depósito Hugo, atendido por Heliodoro Aguiñaga Lara, quien vende refrescos, cervezas y frituras.

En el lugar estaba Manuel de la Cerda, de 60 años, hombre que durante los años setenta fue taxista en Monterrey y quien recordó la camaradería del oficio.

Heliodoro ofreció un trapo porque la hemorragia de Héctor Manuel había manchado el piso; él se negó pidiendo pronta ayuda telefónica a la Policía Municipal de García, quienes tardaron aproximadamente 10 minutos en llegar.

En su desesperación sangrante, Héctor Manuel dijo que escuchó cuando su atacante encendió el motor del auto. Y que posiblemente podía encontrar alguna identificación en el lugar de los hechos, a pocos metros de ahí.

Rolando, Felipe, Heliodoro y Manuel fueron a buscar, mientras Héctor Manuel interceptó a los oficiales de la Policía Municipal para explicarles, en pocas palabras, que no necesitaba atención médica, sino capturar a quien minutos antes lo había atacado.

'Caza' la migra rosa de Arizona



Osvaldo Antonio Robles/ El Norte

Hoy habrá safari. Las celdas para los indocumentados están listas. El cazador es amante de los pósters que llevan su foto avanzando en un tanque de guerra. Su tropa tiene instrucciones de inmovilizar a sus "presas" con esposas rosas y alimentarlos con queso verde: el queso del Sheriff Arpaio.

Dicen que en este desierto encaprichado de Phoenix se suele cazar a temperatura infierno de casi 50 grados.

Los cerros rojizos y sus enormes edificios forman una suerte de cordillera-olla que fascina a los miembros del safari. Les surte de casi 20 mil "presas", todos trabajadores indocumentados.

Aquí las cosas funcionan así: los más grandes, una corporación de unos 3 mil policías, tienen una misión, que es cazar inmigrantes en supermercados, barrios, restaurantes y fábricas.

Las "presas" se esconden en casas rodantes ancladas en pequeños suburbios a las orillas de la ciudad, evitan ante todo hablar español en público y los fines de semana salen sólo si es estrictamente necesario.

Desde hace meses han dejado de congregarse en iglesias, visitar centros comerciales y pasear por parques públicos.

Su delito: perseguir el sueño americano en un territorio que alguna vez fue mexicano.

'Vivimos con miedo'

Es un miércoles de mayo en Arizona, son días difíciles en Phoenix, la capital donde el 30 % de los más de 6.5 millones de habitantes es de origen hispano.

En los jardines del Capitolio, activistas defensores de los derechos civiles mantienen desde hace 33 días un plantón contra la Ley SB1070, que a partir del 29 de julio convertirá en delito ser inmigrante ilegal en este estado fronterizo con Sonora.

Ahí, frente a una imagen de la Virgen de Guadalupe flanqueada por banderas de Estados Unidos, está sentada Nora Dávila, una mexicana residente que ronda los 50 años, quien se tiñe el pelo de rubio y a la que se le inflama el pecho cuando habla de los inmigrantes.

"Somos perseguidos, la gente está escondida, vivimos con miedo", dice sin dejar de arrullar a Kevin, su nieto nacido en Arizona.

"Arpaio nos está separando de nuestros hijos, nos están agarrando para deportarnos. Ellos nacieron aquí, ni siquiera hablan español".

Arpaio, el cazador al que hace alusión esta mujer, es el autonombrado "sheriff más duro de América", el comisario del Condado de Maricopa, Joe Arpaio, un septuagenario de pelo cano, ceño fruncido y abdomen abultado que se ha convertido en el villano favorito de la comunidad hispana.

Desde que Arpaio fue electo por primera vez en 1993, sus oficiales han detenido y puesto a disposición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) más de 34 mil 727 inmigrantes por delitos que van desde circular con un parabrisas ligeramente dañado hasta homicidio.

La nueva ley facilitará el safari, los policías podrán verificar la situación migratoria de una persona ante la sola sospecha de que ésta no se encuentra legalmente en el país.

Pero Arpaio es, de alguna manera, uno más de esos que persigue: sus padres fueron inmigrantes italianos.

Su carrera policial empezó en 1950 cuando se enlistó en el Ejército de Estados Unidos, donde sirvió hasta 1953.

Después fue oficial de policía en las ciudades de Washington y Las Vegas. Fue tan efectivo que logró convertirse en un agente antinarcóticos de la DEA.

En la Agencia Antinarcóticos desempeñó misiones en Turquía, Medio Oriente, Sudamérica y México, pero nunca aprendió español.

Terminó una carrera de 32 años en la DEA en Arizona, donde en 1992 contendió para convertirse en sheriff del Condado de Maricopa, donde ha sido reelecto cada 3 años hasta estos días.

La cárcel de Arpaio

El viaje me lleva a Tent City, "la Ciudad de las Carpas", una cárcel a las afueras de Phoenix fundada por Arpaio. Me dijeron que en esta prisión los animales son más queridos que los indocumentados, y tienen razón.

Arpaio parece tener un buen corazón. Cerca de ahí ha convertido una antigua cárcel en un asilo para mascotas maltratadas. Perros hiperactivos y gatos panzones gozan del corazón del sheriff. Duermen en cubículos climatizados y comen alimento especializado. Mientras, en Tent City los reos se resguardan de los 44 grados y el sol de mediodía en carpas verdes ancladas en un patio de rejas electrificadas a cielo abierto.

Bajo cada uno de los tendidos hay una docena de literas oxidadas y un ruidoso abanico de aspas metálicas colgando de un extremo.

Me han permitido caminar por la penitenciaria de Arpaio.

Los reclusos parecen sacados de una película de los 60, o tal vez de "El Rock de la Cárcel" de Elvis Presley. Visten un holgado y grueso uniforme blanco con rayas negras horizontales.

Los rayos del Sol rebotan en el piso de arcilla. Algunos se han despojado de la camisola para amainar el calor, revelando tatuajes con nombres de mujeres, calaveras y Cristos.

Otros usan sólo un calzoncillo rosa. Por orden del sheriff, en esta prisión sólo puede usarse ropa interior de ese color.

Desde la parte alta de una litera, un hombre moreno y delgado, que finge leer una Biblia, me suelta una advertencia.

"Póngale que no vengan para acá, que vayan a Texas o a Nuevo México, menos a Arizona. Está muy duro acá, no nos quieren a los mexicanos", dice sin que la oficial, una mujer negra con músculos torneados y nulo español, advierta sus palabras.

Ingreso al inmueble que aloja al comedor y los baños. Compruebo que en esta cárcel los sanitarios no tienen puertas, hay cero pornografía, están prohibidas las películas de cualquier tipo y el café, pero, eso sí, hay mucha mortadela y queso verde porque los nutriólogos le han dicho a Arpaio que eso es suficiente para sobrevivir.

En Tent City sólo se come dos veces al día y sus comidas son las más baratas de todas las prisiones de Estados Unidos: 35 centavos de dólar, poco más de 4 pesos. La sal y la pimienta no existen. Prescindir de ellas, presume Arpaio, le ha representado al Condado ahorros por más de 20 mil dólares al año.

Aquí las visitas están prohibidas, la televisión sólo transmite el Disney Channel y el canal del clima, como si fuera necesario saber que mañana el sol del desierto se sentirá como fuego y la temperatura volverá a acariciar los 50 grados centígrados.

En esta cárcel "hay vacantes", así lo dice un letrero en luz neón parpadeante que Arpaio mandó colocar en lo alto de una torreta climatizada desde donde un corpulento oficial con rifle en mano vigila que alguien no se atreva a trepar la alambrada de alto voltaje.

Mientras recorro la prisión, recuerdo la petición de Juan, el taxista inmigrante originario de Michoacán: "Si lo ve, pregúntele que por qué tanto odio a los mexicanos".

La ley de Joe

Entre los inmigrantes pululan leyendas urbanas que intentan explicar la dureza de Arpaio.

Juan me contó un par: durante su estancia en México como agente de la DEA, uno de sus hijos habría sido atropellado. Otra versión sostiene que, ya en Arizona, un inmigrante indocumentado entró a robar a su casa.

Más tarde en su oficina en el séptimo piso del rascacielos Wells Fargo en el corazón de Phoenix, Arpaio se ríe de ambas historias.

Lo encuentro detrás de su escritorio hablando por teléfono.

Lleva puestos lentes de aumento, viste un traje gris y una corbata roja sobre la cual se ha puesto un pin de una pistola que usa a diario.

Mientras sostiene el auricular me observa con su gesto duro, el mismo de las fotos en los diarios que lo hace parecer permanentemente enojado.

Sobre el escritorio está su último libro: "Joe's Law" (La Ley de Joe). Un guardaespaldas negro y de casi 2 metros de estatura se ha quitado el saco dejando ver que lleva un arma en la fornitura colgada del torso.

Me observa detenidamente y abandona la sala.

Mientras el "sheriff más duro de América" se despide de su interlocutor, recorro su oficina de alfombra roja y paredes de madera tapizadas de reconocimientos, trofeos y fotografías, muchas fotografías.

En una aparece tripulando un tanque de guerra rotulado con su nombre en un desfile local. Otro marco exhibe una caricatura a mano de él ataviado en un traje blanco, lleva una escopeta al hombro y con la mano izquierda muestra la placa de estrella con cinco picos.

También hay colgadas tres tablas de castigo como las de la película "Walking Tall", un filme setentero que trata sobre un sheriff incorruptible, intolerante y famoso por quebrar algunas leyes para aplicar justicia.

Una placa más reza: "I do it my way" (Yo lo hago a mi manera).

A sus espaldas está un tablero de madera con el mismo letrero en neón que anunciaba que hay vacantes en la torre de vigilancia de Tent City y la agenda que les ha dictado a los reclusos.

"Hoy: trabajo pesado, cortes de pelo, sandwiches de mortadela, comidas de 35 centavos, televisión educativa, ropa interior rosa, calor de más de 50 grados, prueba antidoping. Prohibido: Fumar, películas, café, revistas de chicas. Si no quieres el castigo, no cometas el delito".

Al fondo veo unas esposas rosas, ésas que se han convertido en souvenirs en las tiendas locales, donde se consiguen por 15 dólares, o bien los boxers del mismo color, las tazas, llaveros, gorras y fundas para palos de golf cuyas ganancias son destinadas a la Fundación de Asistencia Juvenil de Arpaio.

Contra una amnistía

Por fin cuelga el teléfono. Una breve presentación y le hago una pregunta que raya en lo obvio: ¿Hay una cacería de indocumentados en Arizona?

"Nosotros no salimos a la calle por personas para preguntarles de dónde son", dice en tono solemne.

Asegura que sus redadas son resultado de investigaciones sobre delitos cometidos por inmigrantes, principalmente robo de identidad; usar un número de seguridad social ajeno para conseguir un empleo.

¿Tiene algún resentimiento contra los mexicanos?, le pregunto.

"Tengo cuatro nietos mexicanos, uno de ellos con síndrome de Down, uno de ellos es negro, mi nuera es hispana", argumenta.

"Si fuera racista estaría atentando contra mi propia familia".

Pero el Arpaio de los nietos mexicanos y la nuera hispana no está de acuerdo con una reforma migratoria porque dice que los inmigrantes indocumentados han violado la ley al cruzar ilegalmente la frontera.

"Estoy definitivamente en contra de una amnistía", dice casi separando la frase en sílabas, como intentando decirme que sus palabras tienen peso.

Pero usted también es hijo de inmigrantes, le recuerdo.

"Inmigrantes legales", subraya con el índice levantado. "Legales, no ilegales".

Asegura que las ropas rosas que obliga a los reos a usar no tienen otro significado que desincentivar el robo cometido por los reclusos cuando dejaban Tent City.

"Teñimos los calzones (de rosa) y asunto arreglado".

Arpaio está convencido que las carpas que ha colocado no son inhumanas. Incluso compara a Tent City con una cárcel mexicana y dice que la suya gana en comodidades.

"Si usted ha ido a visitar una cárcel en México sabrá que la cárcel de aquí es como un hotel comparado con eso", dice sonriendo y volteando a ver a uno de sus asistentes, que se ríe del chiste del jefe.

Arpaio se tiene que ir, pero la intención de hablar más de él se resume en un póster que ahora mismo extrae de su escritorio y en el que aparece en Tent City ataviado con su uniforme caqui y el dedo índice apuntando a la cámara. Arriba, la frase "Crime never pays" (El crimen nunca paga).

Por iniciativa propia, y como un artista dándole fin a una entrevista, toma un plumón negro, escribe mi nombre en el póster y seguido la frase: "Buena suerte" en español. Imagino que es lo que les dice a todos los que lo visitan.

"Es un bonito souvenir", dice convencido, para después recomendarme comprar sus libros en la tienda del edificio.

Quizá esta polémica Ley SB1070 debería llamarse como su libro: "La Ley de Joe".

(Osvaldo Robles/Agencia Reforma)

7/7/10

Corazón de león y cabeza de oro


Por Ángel González / El Mundo

Alguna vez el cielo se tenía que juntar con la tierra, que temían las culturas ancestrales, algo que es físicamente imposible según la leyes universales por por las que Newton y Einstein desentrañaron los misterios de la vida. Debió ser que 45 millones de españoles ayudaron a un león español a suspenderse en el aire, a imagen y semejaza de Air Jordan, para conectar el cabezazo de todos los tiempos, del siglo o de todo lo que ustedes quieran. Para los españoles, por supuesto, dejando aquel testarazo con pie en tierra de Marcelino que dio la Eurocopa del 1964 ante Rusia, en un juego de niños. Fue soltar el cóner Xavi y Puyol, despegando como de un portaviones en el límite del área chica, redujo a ceniza cósmica el que se creía inexpugnable blindaje aéreo alemán.

Unos dijeron que ni Asterix cabecearía de esa forma. Otros que el Puyol del testarazo atómico llegó de otro planeta marcando los tiempos del remate en jugada que calcó a Santillana. Y los últimos, que si en vez del Jabulani, hubiese sido una lavadora o hasta un ovni, también lo mete para dentro por la fuerza salvaje con la que conectó hasta desintregar las redes de Neuer. ¿Quién lo iba a decir? Después de uno de los ejercicios de acoso y derribo más monumentales de la historia a ras de hierba, Puyol hizo explotar por los aires a la Alemania de los gigantes. Sí, por donde más grueso era su blindaje. "¡Y de un cóner!', como puntualizó Camacho en su histórica retransmisión dejándose la garganta y con los nervios como pelos en punta.

Hasta ese momento, Alemania fue un candado por el cielo con sus bigardos de 1.90 echando fuera los escasos balones como quien espanta moscas. Todo el derroche por tierra no sirvió para mover el 0-0 con el que los alemanes se amparaban para lanzar contragolpes que parecían 'thrillers'. Pedro, el diablo sobre ruedas, se las hacía pasar canutas a Boateng hasta lograr que Löw le canjeara por otro perro de presa. Explosividad. Que Iniesta se estirara y encogiera como un base de basket imaginando huecos imposibles por donde todo era músculo. Genio. Que Villa se hartará de hacer km. y km. entre los centrales con varios remates que merecían gol. Fuerza. El rosco 0-0 seguía invariable, como una tormenta de infortunio, pese a las toneladas de llegadas y al sangre, sudor y esfuerzo que derramó esta España de gloria en cada palmo del césped del Moses Madhiba. El mundo entero es testigo.

Después del gol llegó la función de baterías antiaéreas como aquellas que defendían Londres de día y de noche ante los ataques de la Luftwaffe de Hermann Goering. Y ahí se pusieron los chicos del Barça, con Piqué, Puyol y Busquets, en la función de minimizar el bombardeo enemigo, por lo civil y lo militar. Subían los gigantes Mertesacker (1.96), Friedrich (1.85) en cada balón a la olla empujando como ludópatas en un bingo. Y Löw metía más centímetros con Mario Gómez (1.90) y Jansen (1.90). Donde las dan, las toman. Piqué sacó cuatro o cinco por arriba como para hacerle un monumento. Y Puyol, otras cuantas.

Así, cuando España explotó en un gritó único y salvaje tras el pitido del árbitro, todos sus compañeros sabían quién era el héroe: San Carles Puyol. Fernando Torres lo apretó sonriente y le susurró algo al oído. Pedro, el niño que jugó como un gigante pese a su borrón egoísta, le describió el gol como si hubiese soñado el testarazo perfecto. Víctor Valdés, su compi en el Barça y suplente del intocable Casillas, corrió como un loco para decirle: ¡Qué grande eres Carles! mientras el portero titular también se le subía a la chepa.

Si alguien sabe de la validez de Puyol son Guardiola y Del Bosque. "Después del Mundial ya hablaremos", dijo recientemente el central en su intención de dejar de sudar con la roja española a los 33 años. "Creo que lo que hay en juego es muy importante y ya lo valoraremos. Es una decisión que no tomaré solo, lo haré con el míster y Fernando Hierro". Seguro que lo convencen hasta la próxima Eurocopa. Toda España cuenta con corazón de león y cabeza de oro.

Las mejores imágenes del partido...

http://www.elmundo.es/mundial/2010/albumes/2010/07/07/alemania_espana/index.html

30/6/10

Yo narco, tú narco, él narco

Narco” debiera ser verbo. Y en la frontera tamaulipeca encontraría su mejor conjugación. “Yo narco, tú narco, él narco, nosotros narcos, ellos narcos”. ¿Por qué tanta efectividad en la ense- ñanza de esta palabra? ¿Será porque los docentes utilizan de pizarrón los dorsos desnudos de sus víctimas? ¿Porque su plumón destila pólvora? ¿Porque cada generación tiene alumnos tan destacados que figuran en las listas de la DEA? ¿Por sus talleres de cocina para sazonar cadáve- res metidos en tambos de ácido? ¿Por qué la pedagogía de la violencia es negocio y otras veces ficción? Estas son estampas que intentarán explicarlo. Veamos.

Puedes bajar el PDF del Texto aquí:
http://www.m-x.com.mx/xml/pdf/97/14.pdf





Esto no es ficción. Por la frecuencia de radio habla un “halcón” (vigilante de
Los Zetas, el grupo de sicarios al servicio del cártel del Golfo): ¡Rojos: Un pinche filtro a comando! Avísenle a R-1. Carretera 20 nacional. Reporto 15 elementos armas
largas! Otro halcón lo secunda: ¡Aquí El Cero Siete: reportando por la 55!
Uno más: ¡Es convoy. Síguelo, síguelo! Otro: ¡Que se reporte en la 55! Sicario: ¡Aquí El Cinco bien pilas para usar la bazuka!
Más sicarios: ¡Estamos cerrándolo, no se detienen, no se detienen! Otro matón: ¡Ciérralo por un lado, ciérralo por atrás! Uno más: ¡Están tirando, están tirando…!
Ellos ya están muertos. Lugar: Nuevo Laredo, Tamaulipas.
Fecha: 1 de agosto de 2003. La PGR tiene copia de las grabaciones: Policía (P): ¡Están tirando! Central de Policía (CP): ¿En dónde, a qué altura y a quién?
P: ¡En avenida Reforma y Colón! (Nuevo Laredo)
P: ¡Nos emboscaron, nos emboscaron a tiros!
P: ¡Esto está grueso, central!
CP: ¡Cuídense mucho, por favor!

Un corrido perfila el origen de los matones. Y no miente: ¡Somos 20 grupos Zetas unidos como familia / los 20 somos la fuerza con diplomacia suicida! / Conscientes que en cada acción podemos perder la vida / Bonito mi Tamaulipas, donde no hay gente de miedo / Para subirme a la cima, aquí en Victoria me quedo / Para servirle al patrón de Tampico hasta Laredo.
Un periodista que ha sido su enlace con un diario local en la frontera narró al reportero hace tiempo: “Me pidieron que me presentara a una de sus casas de
seguridad. Y ahí estaba un colega desnudo y colgando de una viga. Estaba todo madreado y me decía: ¡Diles que me bajen, diles que me bajen, ya no puedo! Sólo agaché la cabeza. Si está allá arriba –decía el reportero con la mirada de una madre que perdona la travesura del más chico de la familia– es porque se ganó la tableada…”
Tableada: Es la golpiza con un pedazo de madera adaptado para dejar lesiones en distintas partes del cuerpo. La víctima –según los manuales de tortura que son públicos en las charlas de café de la frontera tamaulipeca– debe quedar marcada de tantos golpes.

Puedes bajar el PDF del Texto Aquí:
http://www.m-x.com.mx/xml/pdf/97/14.pdf

28/6/10

Libro para periodistas digitales/ Puedes descargarlo gratuitamente




Tomado de www.ijnet.org

“Tienes cinco segundos” es un libro que sintetiza los temas y herramientas comunes en el mundo del periodismo digital, de la gestión de la información vía plataformas Internet. Compuesto por cuatro capítulos, Juan Carlos Camus aborda desde lo general a lo particular, blogs desafíos de desarrollar contenidos para sitios Internet y espacios digitales, en general.

Desde su inicio, el texto aborda artículos como las características de los contenidos digitales, donde aborda las situaciones de crear información, con los lenguajes y usos propios del mundo digital. Luego hace un recorrido detallado por el tema de la navegación, la experiencia que vive el usuario que

visita sitios Internet, también tiene un diccionario sobre términos y más información útil para los periodistas.

Su autor, Juan Carlos Camus, es periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile, co-autor de las dos ediciones de la Guía para el Desarrollo de sitios Internet del Gobierno de Chile y profesor en varios cursos universitarios sobre Arquitectura de Información, y periodismo digital.

El libro “Tienes cinco segundos” puedes descargarse gratuitamente en formato PDF

http://tienes5segundos.cl/pdfs/libro-tienes5segundos-final.pdf

27/6/10

Bonos para la prensa libre

Una prensa libre -- diarios, revistas, radio, TV, blogs -- es el eje de toda democracia verdadera (y un guardián elemental de los negocios). Sasa Vucinic, periodista de Belgrado, habla sobre su nuevo fondo, que apoya a los medios de comunicación vendiendo "bonos de prensa libre."
* Puedes activar los subtítulos en el video.


26/6/10

Hay que pasar el balón…en la redacción.



Por Darío Dávila

A veces los mejores goles en el futbol son resultado de una grandiosa pared, un taconcito, un pase filtrado o un gran centro de un carrilero.

La lógica es simple: Se trata de pasar el balón a otro jugador lo mejor posible. Con la mejor técnica. Tal vez con rapidez o con un toque de magia.

¿Cuántas veces pasamos el balón en nuestras redacciones? Hay editores que juegan sólo para su director técnico, no para su equipo.
Reporteros con excelente técnica pero egoístas para compartirla con otros delanteros del equipo.

Periodistas visuales que ven el campo desde las gradas pero no tocan un balón.
Editores- técnicos que exigen ganar un partido de 8 columnas pero que no empoderan a sus jugadores-reporteros.

Dueños del equipo que no asumen la función de editores y se ceden e infravaloran la importancia del timón, periodístico para asumir tan sólo el control y la gestión pragmática del puro negocio.

Pero también hay jugadores-reporteros que salen a la cancha sin pasión, que cometen faltas éticas. Que no se entrenan para meter mejores goles.
O que anotan para sus patrocinadores (congresistas, jefes policiacos, políticos en campaña, televisoras)

El futbol asociación sólo se juega en las crónicas deportivas pero muchas veces es un rumor en la redacción.

Saltar a la cancha entre la tinta el papel, debería ser un acto de fe, pasión propia y calidad. Pasar el balón es extraer lo mejor de los reporteros. Es hacerles las preguntas necesarias que ayuden a alumbrarles su investigación o noticia.

Pasar el balón es que los reporteros dejan de hacer pedazos a sus editores y les compartan conocimiento. Explicarles el contexto de la información. Invitarlos a caminar la calle.

Pasar el balón es dejar de pensar en el cierre y comenzar a planear para abrir bien la edición y cerrarla excelente. De manera tal, que podamos vernos al espejo el siguiente día.

Pasar el balón es dejar la arrogancia. Esa que convierte a las redacciones en Islas: La isla de Diseño La Isla de Deportes, La Isla de Local, La Isla de la Gerencia, La Isla de la Dirección, La isla de Internet.

Una redacción que no pasa el balón es una redacción sin unidad. Sin asociación.

El periodista Leo Bogart decía que a los periódicos sólo los salvarán el buen periodismo, los buenos periodistas, la innovación periodística, los grandes directores y editores con pasión periodística y los gerentes visionarios.

¿Cuándo fue la última vez que pasaste el balón?

23/6/10

Enfermedades síquicas de los periodistas ¿Eres un reportero sano?



Poner trampas para que el entrevistado caiga en ellas. Utilizar documentos robados. Ocultar la identidad de periodista. Huir de la verdad a costa de publicar lo que vende. No preocuparse por confirmar los datos. Profesar el cinismo y la arrogancia. No saber digerir las críticas. Escribir o hablar de lo que no se sabe. Matar historias. Prefabricar la realidad. ¿Será cierto todo esto? ¿O usted ejerce un buen periodismo? Averígualo en el siguiente artículo.

Si eres reportero esto te interesa

18/6/10

Hagamos el amor con los diseñadores

Por Darío Dávila

Para La Razón (Adrián Castillo, Julián Andrade, Pablo Hiriart y Raymundo Sánchez)


¿Cómo se ve nuestra portada desde el otro lado de la calle? ¿Cómo se ve en el kiosco de periódicos? ¿Fue irresistible? ¿Querrán los lectores disfrutar nuestra edición a diferentes horas del día? ¿Acompañará nuestra edición el desayuno, el tráfico, la oficina y el fin de semana en casa? ¿Qué emoción perdurable logra la tinta y el papel? Algunos editores de diarios en alianza con periodistas gráficos, , logran que sus lectores respondan positivamente esas preguntas.



Otros simplemente, hacen periódicos para sí mismos, para su director o para sus colegas de la competencia. Los periodistas visuales tienen una ventaja: Entienden que el contenido visual también es noticia. Algunos diarios logran que las palabras y el diseño se hagan el amor. Otros, -justificando sus presuntas inversiones en rediseños, o la presunta falta de creatividad de sus equipos- prefieren no arriesgarse. Les preocupa mucho el cierre y poco la planeación. Les inquieta mucho la publicidad y los políticos. Pero no su agenda ciudadana.



Un lector no sabe qué hay detrás de una portada irresistible o de una portada sin emoción. Un lector busca historias bien contadas, escritas y presentadas. Los lectores agradecen a los diarios que innovan. Se innova con la diversidad y no con el pensamiento único.



Hagamos mejor periodismo, mejores portadas, mejores textos. Compartamos valores, arriesguemos, promovamos. Si los diarios fueran dirigidos por niños, las portadas serían honestas, transparentes, emocionantes, nuevas, sinceras. Nunca serían iguales. Todo sería un mundo por descubrir. Seamos más niños al momento de hacer periodismo. No perdamos la pasión por innovar e inspirar.


31/5/10

Cuidan periodistas a periodistas



(Tomado del periódico Crónica)

Guadalajara, Jalisco.-Una amenaza anónima es recibida en su sala de redacción.
Un reportero está a punto de ser enviado a una zona donde dos cárteles pelean el territorio. Un capo de la droga o una institución pretende obligar a un reportero a publicar información a favor un grupo criminal. ¿Cómo enfrenta un periodista con ética y responsabilidad estas amenazas?
Reporteros experimentados en el área de Seguridad diseñaron protocolos como parte del curso Cobertura Segura: Guías para el Ejercicio Periodístico en Situaciones de Alto riesgo. Las guías podrán ser consultadas de forma libre en la página coberturasegura.wikispaces.com.
El Curso –que duró cinco semanas y concluyó este sábado 29 de mayo en Guadalajara, Jalisco- fue diseñado por el Centro de Periodismo Digital (CPD) y el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ), asociados a la Universidad de Guadalajara y auspiciados por la Embajada de Estados Unidos en México.
Durante las mesas de trabajo, los reporteros de Sinaloa, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Chiapas, Puebla, Baja California y DF, abordaron el tema de la Ética y se pronunciaron por respetar “tu vida y la de tus fuentes; evaluar al equipo y revisar las firmas y el abordaje de la información”.



“Hay que seguir nuestra ética personal; ser honesto y buen ser humano, mantener un nivel de vida sencilla y no fanfarrones, respetar la ley, ser coherentes y no ser ostentosos ¿Por qué? por congruencia”, expresaron los periodistas.
En el caso de las amenazas, afirmaron que si un colega es amenazado, todos son amenazados. “No hay diferencias entre reporteros por nivel riesgo. Todo reportero debe conocer de protocolos de seguridad”, dijeron.
Los periodistas de Cobertura Segura advirtieron que antes decidir enviar a un reportero a una zona caliente en la redacción deben reunirse con directivos y editor para analizar escenarios (No salir a la calle sin antes tener un plan de trabajo)
“Debemos analizar y contextualizarnos con la zona “caliente” e Informar a alguien de confianza sobre la zona a la que se acudirá”, detallaron.

Recomendaron que en caso de amenazas personales, tratar los casos de forma particular para evitar pánico en las redacciones.
El curso fue impartido por Jorge Luis Sierra, periodista y analista mexicano especializado en temas de seguridad, defensa y conflictos armados, quien cubrió la guerra de Irak en octubre de 2003 y ha analizado la lucha contra el terrorismo internacional.
También por el reportero mexicano Darío Dávila, quien ha dirigido equipos de redacción y escrito para los diarios Noroeste, Vanguardia, El Mañana, Emeequis, Reporte Índigo y ha sido becario de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.
James Breiner, director del Centro de Periodismo, becario de la fundación Knight y ex director general del Baltimore Business Journal aseguró que los periodistas son los pilares de la comunicación y ahora es indispensable organizarse en grupos gremiales para su propia seguridad.
Christopher Teal, cónsul de prensa y cultura del consulado de Estados Unidos en Guadalajara, señaló que ante la gravedad del problema por de falta de libertad de expresión y de prensa amenazada, “todos perdemos: pierde México y perdemos nosotros, porque queremos tener socios fuertes. Y esta es una forma de ayudarlo”.

Periodistas Seguros
- Aproximarse a las ONG'S, ellos pueden además acercarnos a fuentes confiables, brindarnos información documental más rápido que la fuente oficial, y contactarnos con víctimas del crimen organizado, secuestros, desapariciones forzadas.
- Caminar la ciudad ayuda a olfatear fuentes. Salir a la calle con ojos de niño. Sentir en Zonas Calientes el temor, la zozobra, en que viven sus habitantes, los ciudadanos de a pie.
Crear un ambiente de empatía con la fuente, que sienta que nos estamos poniendo en sus zapatos, ser psicólogos callejeros, solidarizarnos con lo que les ocurre.
- Ser humildes cuando la ruta de información precisamente no es la correcta y virar.



Ética informativa
- Dar a conocer los hechos, con exactitud y rigor periodístico
- Ser honesto al reportear, hablar, y escribir.
- Servir a la comunidad respetando la dignidad humana.- No sirves a la comunidad si lo que informas va contra los valores humanos.
- Seguir nuestra ética personal; ser honesto y buen ser humano, mantener un nivel de vida sencilla y no fanfarrones, respetar la ley, ser coherentes y no ser ostentosos


Seguridad en la calle
- Informar y discutir con la redacción, el editor o coordinador, la información que se va a cubrir y todas las vertientes que impliquen.
- Saber donde se ubicara el reportero para desarrollar el trabajo.
- Tratar de ir acompañado del fotógrafo o de alguien.
- Tratar de realizar las entrevistas en lugares públicos y concurridos, con acceso fácil.
- Empaparse e investigar lo más que se pueda de la situación y de las personas involucradas.
- Platicar con la redacción, editor o coordinador, los aspectos que se generen de la información, para definir como trabajarlos, sin poner en riesgo a nadie.

28/5/10

Centro de periodismo digital: Periodistas cuidando periodistas.

Centro de periodismo digital: Periodistas cuidando periodistas.
Enviado desde mi Blackberry® 3G de Iusacell.

23/5/10

La fe compra montañas / Darío Dávila

La sangre de Beto debe ser muy amarga cuando se mezcla con la hostia consagrada que se mete a la boca. A él le fascina presumir cosas así. Le encanta —por ejemplo— mostrar que es una suerte de mediador celestial.
Y no importa que para lograrlo tenga que visitar a un experto en tatuajes para pedirle un “branding” (que le quemen la piel) para simular “estigmas sangrantes” en ambas manos. Total, los “estigmas” —pensaría este muchacho— son cosas de Dios.

Pecados bajo la cama / Por Darío Dávila

Huehuetlán el Chico, Puebla.– En esta tierras
el veneno de los alacranes mata antes
de que uno comience a expulsar espuma
por la boca. Aquí la sangre se calienta rápido cuando
los rumores incomodan al pueblo. Un campesino
con una cicatriz que cruza su mejilla me lo recuerda
mientras me mienta la madre y dice que me vaya de
aquí. Que eso de andar preguntando por un tal Nicolás
Aguilar puede costarme. No me dice qué, pero
sé que el empujón en mi pecho es suficiente.

12/5/10

Periodistas con Ojos de Niño




Recientemente estuve en el Diario Imagen, dirigido por Eugenio y Patricia Mercado. En Imagen confirmé que a veces sólo basta con aceitar algunas zonas creativas y de pasión para que la chispa encienda las redacciones. Imagen tiene gente valiosa y comprometida. En equipo hablamos con editores, reporteros y diseñadores del éxito para contar una historia. El éxito también viene del nivel del espíritu creativo, de las nuevas ideas y energías del talento. El éxito viene en la sinergia que se establece cuando se suman diseñadores, reporteros, mercadeo, publicidad y distribución a la hora de pensar un producto. La innovación necesita de la diversidad y no del pensamiento único. Diseñadores, editores y reporteros con ojos de niño, con alto grado de curiosidad natural. Lo importante es observar, no tanto mirar. Contar no tanto decir. Ilustrar no tanto mostrar desde lo gráfico.

10/5/10

10 Mandamientos del periodismo digital





Por Carlos Soria


1. Hacer las paces entre el off y el online
“Sólo en un ambiente de paz, sin provocaciones mutuas, las empresas periodísticas podrán avanzar. Estamos todos (periódico, radio, televisión, web...) en el mismo barco”.

2. Todos los medios son bimedia-multimedia
“Hay que cambiar el viejo concepto multimedia entendido como la mera suma de medios. Lo que hay ahora es una matriz digital en las que están potencialmente todos los posibles elementos de la comunicación. Esto que llamamos Internet es, en el fondo, todos los medios, el corazón digital multimedia. Nuestro negocio es el de la distribución de la información por cualquier soporte”.

3. Juntos pero... separados, no es suficiente
“Estar juntos (redacción del periódico y de la web, por ejemplo) es insuficiente. Internet es, debe ser, el corazón multimedia de una empresa periodística”.

4. Integración, integración, integración off y online
“Debemos tener claro por qué hacemos la integración, y esa razón es la matriz digital mencionada. Las redacciones periodísticas están llamadas a convertirse en turbinas informativas, en grandes centrales de refinería de la información. La estructura actual de costes de la industria periodística es una de sus principales dificultades; por ejemplo, el coste de producir y distribuir el diario en papel es muy alto, cuando en Internet es cero. The New York Times ha llegado a la conclusión de que debe integrar sus redacciones papel y web después de varios años de experiencia trabajando con un ‘continuous desk’.

5. El corazón digital: radar y superdesk
“El radar concentra toda la información disponible en tiempo real, proceda de donde proceda”. El superdesk facilita que los responsables de los distintos medios de un mismo grupo periodístico trabajen de manera coordinada y colaboren en beneficio de todos en todo momento.

6. La planificación es la sangre del corazón digital
“Cuando se trabaja con un esquema 24/7, que tiene en cuenta en todo momento el reloj de la información, la planificación es imprescindible.

7. Off y online: iguales principios éticos
“El mundo online tiene tentaciones que el mundo del papel ya ha vivido y superado. El mundo onine debe, por ejemplo, recordar que el rumor no es noticia, sino como dice un famoso principio del periodismo norteamericano, ‘los rumores no se publican, se investigan’”.

8. La información online: periodismo puro y duro
“La solución es practicar un periodismo puro y duro, abandonar los hábitos light, el periodismo de cortar y pegar, de declaraciones, de ruedas de prensa, de boletines de fuentes interesadas. Debemos recuperar el arte de informar de verdad, el periodismo de valor añadido”.

9. El periodismo online se hace también en la calle
“Sucede también en las redacciones impresas, pero se da más en las redacciones online: salen muy poco a la calle. Y es el momento de gritar: ‘señores online: ¡a la calle!’ Si no, corremos el riesgo de que todo termine siendo virtual. Si no, lo que acabaremos haciendo no es información, sino imaginación”.

10. Hibridación online de los géneros periodísticos
“A Internet se acomodan muy bien la precisión, la concisión y otros muchos valores del periodismo tradicional. Al mismo tiempo, Internet hace evolucionar los géneros, permite que aparezcan nuevos formatos”.

La conclusión expresada por Carlos Soria es que “estamos ante el corazón digital de un nuevo tipo de empresas periodísticas”, pero detrás de este nuevo sistema “deben estar la sensibilidad, la pasión y la técnica periodísticas“ de toda la vida.

6/5/10

Siete lecciones que explican la crisis en los medios

Muchos diarios mexicanos y norteamericanos se siguen aferrando a prácticas obsoletas, con instalaciones industriales en decadencia, redacciones desintegradas, obsesionadas con la defensa a ultranza del papel impreso, incapaces de generar pasión o inspirar a sus periodistas. Son empresas en caída libre y veamos por qué.

Cobertura Segura para reporteros




¿Qué protocolos de seguridad podemos seguir los reporteros cuando nos mandan a zonas dominadas por el narcotráfico?

5/5/10

¿Puedes verte al espejo con la nota que publicaste hoy?




¿Cuándo fue la última vez que te viste al espejo y te sentiste contento por la nota que publicaste hoy? ¿Cómo sabes si es buena, mala, inspiradora o memorable? ¿Qué variables consideraste para sentirte feliz por tu trabajo? Te invito a que leas estos 22 tips que aprendí de Carlos Soria y que buscan provocarte esa reflexión:

Antes de sentarte a escribir respira profundo y piensa:

1. Compruebo datos.
2. Pondero el peso, valor y la credibilidad de las fuentes.
3. Estoy en los detalles.
4. Pregunto lo que no se sabe.
5. Doy cuanta el lector de las lagunas que puede haber en una información.
6. Rectifico los errores.
7. Resumo bien el pensamiento y las palabras ajenas.
8. Tengo prueba de mis afirmaciones.
9. Me acercó a la información con el menor número posible de prejuicios.
10. Doy lo esencial de la información.
11. No publico rumores, los investigo.
12. Tengo sentido preciso de lo que significa la dignidad humana.
13. Tengo creatividad para lo grande y lo pequeño.
14. Poseo resistencia moral ante las presiones injustas del poder o los poderosos.
15. Tengo pasión por la verdad de las cosas.
16. Tengo respeto sincero a la dignidad de todos.
17. Tengo sensibilidad para los que no tienen voz.
18. Tengo sentido solidario de la vida.
19. Poseo capacidad para acompañar soledades.
20. Tengo riqueza interior para promover las ideas y opiniones.
21. Soy generoso para entregar pasión al escribir o al decir.
22. Nunca olvido cómo se llora.

Si podemos vernos al espejo después de todo esto, entonces confirmaremos en nuestras redacciones una maravillosa intuición: el periodismo es la profesión más bella del mundo.

Saludos Darío Dávila

3/5/10

Hagamos el amor con los diseñadores

Por Darío Dávila
¿Cómo se ve nuestra portada desde el otro lado de la calle? ¿Cómo se ve en el kiosco de periódicos? ¿Fue irresistible? ¿Querrán los lectores disfrutar nuestra edición a diferentes horas del día? ¿Acompañará nuestra edición el desayuno, el tráfico, la oficina y el fin de semana en casa? ¿Qué emoción perdurable logra la tinta y el papel? Algunos editores de diarios en alianza con periodistas gráficos, , logran que sus lectores respondan positivamente esas preguntas.



Otros simplemente, hacen periódicos para sí mismos, para su director o para sus colegas de la competencia. Los periodistas visuales tienen una ventaja: Entienden que el contenido visual también es noticia. Algunos diarios logran que las palabras y el diseño se hagan el amor. Otros, -justificando sus presuntas inversiones en rediseños, o la presunta falta de creatividad de sus equipos- prefieren no arriesgarse. Les preocupa mucho el cierre y poco la planeación. Les inquieta mucho la publicidad y los políticos. Pero no su agenda ciudadana.



Un lector no sabe qué hay detrás de una portada irresistible o de una portada sin emoción. Un lector busca historias bien contadas, escritas y presentadas. Los lectores agradecen a los diarios que innovan. Se innova con la diversidad y no con el pensamiento único.






Hagamos mejor periodismo, mejores portadas, mejores textos. Compartamos valores, arriesguemos, promovamos. Si los diarios fueran dirigidos por niños, las portadas serían honestas, transparentes, emocionantes, nuevas, sinceras. Nunca serían iguales. Todo sería un mundo por descubrir. Seamos más niños al momento de hacer periodismo. No perdamos la pasión por innovar e inspirar.





¿Puede el diseño salvar a los periódicos?

7/2/10

Tu ‘Santa Madre’ en la inundación



Por Darío Dávila

Sobre el asfalto una ola pestilente seguida de otras, rebota contra un inútil dique de costales de arena. Las luminarias ayudan a ver que debajo de este caldo de excremento y lodo hay topes, señalizaciones, líneas divisorias, banquetas y hasta gatos muertos.
A unas cinco cuadras sobre un “nuevo río” llamado Hacienda de la Noria, Oscar Hernández, aprendió esta noche un nuevo oficio: “guía acuático”.
Con una vara y emulando un invidente, Oscar salió en búsqueda de su carnal Mijael, quién también lleva una vara para evitar caer a un nuevo tipo de abismo: coladeras que fueron abiertas cuando el agua negra y caprichosa, empezó a inundar esta Colonia en Netzahualcóyotl.
- La gente abrió las coladeras, ya se han caído varios, me dicen los hermanos mientras llega otra pequeña ola producida por una mujer manejando su automóvil que sueña con cruzar hacia su casa.
- ¿Y a cuántas cuadras viven?
- Como a diez, dice señalando el horizonte y caminado con precaución.
Pero las aguas negras que se desbordaron del Río de los Remedios (con una extensión de 15.7 kilómetros), parecen no ceder. Un conductor de bicitaxi que parece más bien un gondolero urbano, me cuenta: -Es que el agua del río de los remedios está saliéndose otra vez; por eso esta agua no se puede ir.
Y aprovecha para hacer negocio ¿quiere que lo cruce? -Estamos cobrando diez pesos.
La inundación aisló al menos unas veinte cuadras con sus familias.
Los periodistas estuvieron cuando tenían que estar y se fueron cuando debieron haber estado. “Aquí estuvieron transmitiendo en vivo, pero véalos, ya no hay nadie,” me dice una mujer en las inmediaciones del Metro Impulsora.
Y no hay que rascarle mucho para entender este enojo. Alfredo García, vecino de la calle Hacienda de la Purísima, tuvo que echar mano de una bomba de agua que él mismo compró para desazolvar su calle.
–Vino un camión, pero ni nos ayudaron, por eso lo estamos haciendo nosotros.
Cuadras adelante en la calle de Jajalpa, una cuadrilla… de vecinos, coloca más costales a las entradas de sus portones. Temen que el agua regrese.
De hecho algunos de los lugareños tuvieron que convertir sus automóviles en hoteles. Los llevaron cuadras arriba y ahí pasaron la noche.
Los estacionaron pegados a una barda con un grafiti de la Virgen María que le pide a quien pasa: ..Yo tu santa madre te pido que no te drogues, que no te alcoholices, no seas violento se amoroso y cariñoso.
También a un costado de una pinta que ironiza a una reciente decisión de partidos políticos: “Palabra cumplida, aumento del 16% a los impuestos…”

La colonia Impulsora durmió envuelta en olas de excremento con agua y un silencio que sólo se rompe cuando una de éstas, pega contra los portones como queriendo entrar con saña a sus casas. Porque aquí las aguas negras hicieron mucho daño.

21/3/09

Bienvenido a periodismo indeleble

27/9/08

Amigos, Buenos Aires, España, Montevideo, DF,

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