29/9/10

Los biceps del camaleón




Por Darío Dávila

A veces el poder es silencioso. Es probable que el JJ lo supiera cuando cruzaba los fines de semana de forma sigilosa el pasillo del gimnasio rumbo a la zona de aparatos.
Parecía levitar con su casi metro noventa. Tenía pectorales inflamados. Dientes casi perfectos y alineados. A veces usaba pantalón estilo militar. Siempre acompañado de mujer de cintura diminuta, que casi combinaba con sus músculos.

La tarde en que sus colegas de espaldas anchas y traseros con aspiraciones a ser perfectos lo vieron en las noticias de sus 11 pantallas de plasma, supieron que su compañero de cuerdas, bíceps y cardio, era el mismo hombre acusado de soltarle un tiro en la cabeza a un futbolista famoso.
Al ver las pantallas recordaron que El JJ caminaba de la misma forma en que entraba al gimnasio en Interlomas. Como un ‘modelo’. Como quien sabe que la vida le sonríe… pese a todo.

 Todos lo vimos y se hizo un silencio ¿Te imaginas que apenas días antes algunos de los entrenadores bromeaban con él?, me dice uno de sus compañeros de ejercicio que he visto lejos del gimnasio, en algún lugar al sur de la ciudad.

Porque el JJ no pensó que podía. Sabía que podía juguetear, ser respetado, seguido y tal vez temido en aquel gimnasio.

 Sabemos que este señor es un sujeto bastante hábil y peligroso –dijo el 5 de febrero el presidente del club de Fútbol América, Michel Bauer.

¿Cabe tanto miedo y poder en un solo lugar donde moldean sus cuerpos estrellas, hijos de políticos y esposas de empresarios?
Los bíceps del JJ debieron tener el trabajo de varios años. Sus compañeros de rutina sabían muy bien que las mancuernas le ayudarían a lograr la masa que lo haría parecer más grande de lo habitual. Prefería los fines de semana.

 La primera vez que lo vi dije: se ve atractivo. Pero la mueca que hizo mi entrenador me hizo pensar que era mejor quedarme callada, me dice una señora que a tirabuzón confiesa: -¿Por qué no han dicho los periodistas que en ese mismo lugar entrena un presentador de noticias bigotón que siempre twittea antes de su rutina?

Parece que en este templo de feromonas y sudor, más de uno guarda secretos. Porque los que vienen aquí a derrochar fuerza espontánea lo observaron sonreír hasta que algo borró su memoria.
Una escena: Siempre llegaba acompañado de una mujer vestida con top. Mordaz en su belleza pero silenciosa en sus movimientos. Cejas pronunciadas y un cabello que le llegaba cerca de los hombros.

 Aquí hay parejas que hacen rutinas de forma separada, pero ella siempre estaba pegada a él. Como si la controlara. Eso me llamó la atención –recuerda otra de sus vecinas de cardio, fanática de lo que tenga aroma Vuitton, accesorios fáciles de conseguir en los vestidores.

Hay quien sigue la moda, la exagera o pacta con ella. Un instructor me cuenta sobre ese pacto en el templo de culto al músculo y la belleza.

–Aquí hay relaciones de mucho poder que se hacen más fuertes en los vestidores. Los vestidores son como un tianguis VIP. Las señoras de hombres con lana, vienen a vender aquí sus últimas compras en San Diego, McAllen o Madrid.

Si el JJ conocía ese mundo, también sabía cómo ser parte de él.

A las afueras y en el sótano de este gimnasio hombres trajeados, con cortes estilo militar y aparatos de radio comunicación, espantan el aburrimiento. Lo hacen a bordo de camionetas que rodando valen más que una casa de interés social.

La misión de los ‘hombres de negro’, es proteger con su vida a empresarios, famosos y políticos.

Uno de ellos me dice que entre ‘La Guarrada’ –el grupo de guardaespaldas, hubo la intuición de que el hombre corpulento que llegaba los fines de semana acompañado a veces de cuatro escoltas, tenía el poder suficiente para que sus compañeros de vestidores fueran sus amigos de sonrisa fácil y a veces, encantadores.

 Allá adentro –en los vestidores- también ves a jefes policíacos de primer nivel ¿eso te dice algo?, me cuenta un guardaespaldas cuya apariencia me recuerda a esos tipos rudos como Bruce Willis. También es pelón, fornido, dice que maneja armas, que es especialista en eludir persecuciones y en cuidar la salud de su patrón.

La presencia del JJ en los vestidores y en los aparatos del gimnasio no pasaba desapercibida.

 Era extravagante para vestir. Una vez llegó con un pantalón blanco que combinaba con una gorra en el mismo tono. Los que vienen a estos lugares siempre tienen una obsesión por coordinar la moda. Él buscaba combinarse.
 ¿Y era encantador?
 No precisamente, pero bromeaba con los entrenadores. Aquí hay círculos de mucho poder y encanto, un encanto que es más bien hipocresía. Los entrenadores sabían muy bien a qué se dedicaba, pero ellos le devolvían el saludo. Sólo uno de ellos me advirtió que no me le acercara porque según él, era alguien peligroso.

¿Peligroso El JJ? El peligro es el remedio del aburrimiento. Y en este gimnasio nadie se aburre.

 Hay personas que vienen tres veces al día, como si no los quisieran en sus casas, me platica uno de los muchachos que acude por las noches.

El JJ conocía, y parece que muy bien, los ritmos de un valle de México que por años lo mimó de noche. De un sistema que, a su modo, es ‘su amigo’.
Es –según las fiscalías mexicanas- un camaleón. Tiene más de 20 nombres. Algunas veces era empresario, otras modelo y otras, ‘amigo de instructores’.




Un lugar milagroso

Quiero recrear la escena de camaradería entre el JJ y sus instructores.
Estoy en una pequeña terraza de este templo donde ‘el verdadero milagro es tu cuerpo’ –según dice un pendón que a diario observan los que vienen aquí-.
El mesero me ofrece la carta y justo en ese momento un par de guardaespaldas caminan y se detienen por unos segundos a ver la escena.
Atrás de sus orejas, como en las películas de agentes secretos, traen un pequeño cordón con el que supuestamente se comunican entre sí. Caminan como pingüinos mal encarados. Parece que su cuello es de avestruz y tiene la capacidad de doblar más de la cuenta para observar detalles.
A su izquierda, un muchacho intenta ejercitar sus manos sobre el teclado de su teléfono móvil. El instructor hace que lo observa igual que él hace que ejercita sobre una cinta que hace como que es un camino. El lugar está bien ventilado y con luces blancas que al chocar con el sudor de los cuerpos resaltan los músculos.

 ¡Qué guapo!, le sonríe un muchacho a otro que lleva una maleta de rueditas, cabello recién mojado y su camisa desabrochada a la mitad del pecho.

Los dos se detienen brevemente rumbo al pasillo bordeado por ventanales gigantes. Por ahí caminan señoras de distintas edades que llegan de jeans y botas y salen con licras y maquilladas. También por hombres de negocios trajeados con maletas que en letras grandes dicen Nike o por mujeres rubias con senos enormes.
Desde el balcón se ve el área de pesas. Hay un montón de músculos amontonados haciendo repeticiones con distintos pesos. Destaca entre todos un hombre de cabello largo que se parece a Lorenzo Lamas. Ha de superar el metro noventa. El vaivén de los discos que levanta, parece sincronizarse con T.A.T.U, el dúo de mujeres rusas que entonan: All about us: It's all about us/ There's a theme that they can't touch/ cause you know…”
La traducción de la canción dice algo como: Todo se trata de nosotras/ Hay un tema que ellos no pueden tocar/ Porque lo sabes (todo se trata de nosotras)…
Mientras observo la escena y dejo de poner atención a la música, recuerdo otro de los testimonios de anteriores visitas. Un trabajador me confió.

 Aquí no quieren decir nada, pero el señor ése tenía muchos amigos y negocios, en los vestidores deben saber mucho de eso, pero si usted pregunta ya no dirán nada.
 ¿Muchos amigos?
 Pues sí, el señor también venía por la mañana entre semana y los fines de semana, aquí –usted sabe- se maneja mucho dinero y entre los chavos que tienen, pues siempre andan juntos.
 También viene gente armada, sobre todo la gente que trae seguridad.

Me pregunto si entre los que practican esta religión nombrada ‘deporteismo’ por los dueños de esta cadena de gimnasios, estarán los amigos de El JJ.
Si los que hacen rapel al fondo del gimnasio lo habrán tratado. Si aquellos que vieron su foto en las 11 pantallas de plasma con canales como CNN en español, Fox o la cadena Warner Bross, sabrán de él. Si los ‘tuiteros’ amantes del ejercicio, lo recuerdan de tanto que se habla de él en estos días.

“La oficina de Interpol en México emitió ayer por la tarde una “ficha roja” a 186 países, en la que se ordena buscar y localizar a Jorge Balderas Garza El JJ, por el delito de tentativa de homicidio, luego de que la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) obtuviera del juez 30 penal con sede en el Reclusorio Sur una orden de aprehensión” (Periódico Excelsior 16 de febrero de 2010).
 ¿Si todos sabían a qué se dedicaba por qué ahora nadie dice nada?, se pregunta una de los comensales que ha accedido a conversar sin mirarme a los ojos en una mesa contigua.

Es la primera vez que alguien utilizará una palabra que hasta ahora ninguno le ha comprobado al JJ.

 ¡Era un narcazo y todos lo sabían!– me dice en breve la vecina de mesa que ha pedido un caldo de pollo y una botella con agua.

El menú de rumores y trascendidos en los noticiarios y diarios mexicanos parece una competencia de policías chinos.

- ‘El JJ’, al parecer es originario del Estado de Sinaloa.
- Presumen nexos con crimen organizado.
- Hallan nexos de El JJ con la delincuencia organizada.
- Dicen que lava dinero e incluso trafica de drogas.
- Detectan cuatro domicilios del El JJ y 10 vehículos de su propiedad.
- El JJ también era conocido por varios futbolistas del Club América.
- El JJ trabajaba para un importante cártel de la droga en el país.
- Es bien sabido que servía para los Beltrán Leyva.

La gente de a pie, piensa otra cosa. Afuera del gimnasio donde acudía el JJ, un cuidador de coches me cuenta otro tramo de la historia.
Es un muchacho que no pasa de los 30 y que a su cargo tiene el resguardo de Audis, Mercedes y perros de bolsillo de algunas de las amantes del deporte y el negocio en los vestidores.

 Llegaba por las mañanas en su camioneta
 ¿Iba con sus supuestos escoltas?
 Venía solo… así lo vi yo.
 Se metía al estacionamiento –me dice señalando al fondo el edificio de acero donde conviven restaurantes de comida italiana…

Mientras me platica comienza a caminar hacia una camioneta donde una señora de pants está por marcharse. Las palabras le salen con dificultad. Son cerca de las 11 de la noche y todavía tiene que resguardar carros de miles de dólares.
A la distancia en el gimnasio, todavía hay ‘deporteistas’ en el segundo piso. De pronto –a través de los ventanales- vuelve a pasar el hombre alto que días antes había visto ejercitarse. Y pienso que El JJ debió tener una altura similar.
Es cierto. Nunca pasó desapercibido pero de alguna manera su metro noventa lo hizo invisible. ‘A veces la amnesia grupal es peor porque se contagia’ me dice un agente de policía que le sigue los pasos.
Y supongo que esa amnesia amenaza con ser pandemia.


La pre-copa

La Procuraduría General de Justicia local dio a conocer que no hay elementos de prueba para establecer que dentro del Bar Bar se hayan cometido actividades ilícitas vinculadas con la delincuencia organizada, por lo cual se prevé que dicho lugar podría ser reabierto en las próximas semanas. (Extracto de un portal de noticias).

La encuentro de espaldas con la cabellera hasta los hombros. El bar está semivacío. Pasan de las 10 de la noche en Polanco y en la avenida Presidente Masaryck sólo algunos comensales salen entre los camellones mal alumbrados. Los valet parking parecen zombis pertrechados bajo sombrillas rojas que sólo esconden más sus rostros.

En el bar, una luz en tonos naranjas resalta un poco sus ojeras y su figura. Tiene piernas largas. Ojos profundos y sonrisa bandida. En la barra hay tres mujeres más que me saludan. Le pido que nos apartemos poco más. Ella accede.
Ella me dirá más adelante que la historia que me cuenta es porque vio pura gente mafiosa en el Bar Bar.

 Puro mafioso allá adentro, ¡ves! –expresa en un tono cantadito con siseo.

Tiene un Martini en sus manos largas y huesudas.

 Yo iba con puras modelos porque la empresa para la que trabajo nos había llevado a ese lugar. Lo primero que pensé es que si supuestamente era muy exclusivo ¿por qué había señores de 50 con chavitas de 20…?

La fachada del Bar Bar parece la escenografía de una casa de los Pica Piedra. Con tabla roca en colores pardos, cafés y negros. Con una decoración que cambió según los años. En 1986, cuando el furor de una pelota de cuero invadió México, las fotos muestran que su fachada era de tonos grises y negros. Ahí, según las crónicas deportivas, acudían varios de los goleadores de moda.
Hasta el día D (el día en que El JJ supuestamente le disparó a Cabañas) los interiores parecían los de una caverna diseñada por los creadores de Parque Jurásico. Con enredaderas de plástico y pantallas de plasma incrustadas en las rocas falsas de ese periodo prehistórico.
La lista de los visitantes a esta era jurásica incluye actores, cantantes, ilusionistas, políticos, empresarios y hasta un hombre al que miles consideran el mejor jugador del mundo… pero con pocos resultados como timonel albiceleste: Diego Armando Maradona.
Veo algunas de las fotos. Son públicas.

 El portero ex puma Jorge Campos con un saco negro y camisa blanca abrazado de Kalimba y alguien a quien no conozco.
 Los jugadores ex americanistas Cuauhtémoc Blanco y Braulio Luna.
 El actor de ‘Y tu mamá también’ Diego Luna con barba y gorra de colores patrios.
 Una sonriente Jacqueline Bracamontes con los actores Valentino Lanus y Sebastián Ruli.
 Otro trío del ex grupo RBD: Mayte Perroni, Anahí y Dulce María.
 Una imagen de Nora Salinas con un vestido en tonos rojos, Marcel Pezet, Ana de la Reguera y Mónica Sánchez.
 Las fotos siguen. Tengo en mis manos a Fabiola Campomanes y a la uruguaya Barbara Mori con una sonrisa aperlada.
 Y muy bien acompañado Jorge, ‘El Burro’ Vanrankin
 No se escapa de las fotos la cubana Aylin Mujica y Fernando Carrillo.

Pero regresemos al bar. Dejemos por un momento las fotos. La modelo comienza a mirar hacia otro lado y sus ojos se van del Martini. Con un dejo de desprecio me dice -¡todas las que vi allá adentro eran teiboleras!
Entonces imagino a El JJ en ese ambiente que mi escurridiza informante me describe.

 A algunas de mis amigas les tocó ver gente consumiendo droga.

-¿Y por qué estabas ahí?, le insisto.
Ella agacha un poco la cabeza y me explica: -En la agencia para la que trabajo nos llevaron para ‘vestir’ el lugar pero desde que llegué me di cuenta que había padrotes. El ambiente era realmente pesado.
-Yo no entiendo cómo los cadeneros se ponían tan pesados si allá adentro estaba puro mafioso.
¿Mafioso? ¿Puede un lugar donde Thalía mueve desenfrenadamente las caderas ser una cueva de chicos malos? ¿Serán ciertos los relatos oscuros de un lugar que ha sido visitado por David Copperfield, Bon Jovi, Alejandro Fernández, Carlos Slim Domit o Miguel Alemán Magnani?
El dueño del Bar Bar , Simón Charaf, me dirá semanas después que El Bar Bar no es el “infierno” que varios han relatado. Pero de eso hablaremos más adelante.
Uno de sus visitantes más fieles me contará más adelante que los que visitaban el Bar-Bar, lo hacían por una sencilla razón: era el único que encontrabas abierto un domingo tras una noche de parranda.
Mi informante se va de la barra y me aclara que jamás volvería a un lugar así. No me resisto al verla caminar con el cabello hasta los hombros. La imagino en el Bar-Bar… pero también imagino al El JJ en ese ambiente jurásico rodeado de artistas y trasnochados.




La cuenta de 60 mil
Me responde el teléfono desde Mérida:
 ¿Bueno?,(contesta el teléfono móvil)
 ¿Francisco Solís?
 Sí hermano a tus órdenes…
 ¿Cómo está?
 Bien pedo…
 Quisiera conversar con usted sobre lo que ha dicho de El JJ…
 Hermano, llámame mañana antes de las diez, ¿sale?
 Muy bien…gracias

Me advirtieron que Francisco Solís era un bohemio que muy seguido dice: -Aquí en México hay dos alcohólicos famosos, el primero es José José y el segundo soy yo, pero contra el rey no se puede.
Decidí buscar al ex asambleísta porque le dijo a periodistas el 30 de enero. 'No es mi amigo, pero sí lo conozco y siempre me saludaba con mucho respeto'', y consideró que 'El JJ' parece ser hijo natural' de algún empresario o político”. No le volvieron a preguntar nada.
Francisco Solís, me dice su tocayo y hombre de más confianza, Francisco Javier García, pesa casi 150 kilos. Llegó a marcar hasta 190. Pero una tarde de hace dos años, cirujanos se internaron en su abdomen para hacerlo más pequeño en una operación llamada bypass gástrico.
Ahora mismo lo han postulado para la alcaldía de Mérida, Yucatán. Pero no hablaremos de eso, ni del por qué le dicen Pancho Cachondo, porque esta marca política-erótica y bohemia lo llevó a encontrar a El JJ en la misma mesa.



 El JJ siempre ocupaba una de las mesas grandes de arriba, me dice y me aclara que recién se ha salido de una reunión para contestarme el teléfono.

Y pinta otra escena: -Nunca lo vi salir de ahí, de hecho se acercaba saludarme y me preguntaba varias cosas por ejemplo, me decía ¿De cuánto va a ser el presupuesto para este año en el DF?

 Yo pensé que era hijo de algún empresario de giros negros porque me preguntaba mucho sobre la implementación y los programas en los antros.
 Siempre estuvo rodeado de gente. A mí me tocó ver cómo pagó una cuenta de 60 mil pesos. Los que estábamos en la mesa éramos unas 15 personas.

Pero ahora –salvo Francisco Solís- ya nadie se acuerda o no se quieren acordar de la generosidad de El JJ.

 Yo fumo puro, y cuando lo prendo en algunas mesas, la gente se molesta, pero El JJ era el único que no me decía nada.
 ¿Y cuando se sentó en su mesa alguna vez pagó usted la cuenta de él?
 No, nunca me dejó pagar un centavo.

Imagino al mesero llevando la cuenta hacia la mesa de El JJ y sus amigos. Dice Pancho Cachondo que el lugar estaba como en otros momentos --apocalípticamente hasta la madre--.
El propio Solís redactó su primera vez en el Bar-Bar en su página panchocachondo.org.mx:
 Gordo si quieres otro trago la mejor opción es el Bar Bar, me dijo mi amigo “El Iguano” con un tono entre imperativo y necesitado.

Desde un principio pensé que era mala idea, un sábado de quincena en la noche, en el DF y además en el Bar Bar, como diría el inmortal “Chava” Flores: “Un agujero nunca ha visto tanto animal”. Pero la estábamos pasando tan a gusto e inusualmente teníamos dinero lo que nos encaminó hacia Insurgentes sur.
Cuando llegamos el lugar, en efecto, se encontraba apocalípticamente hasta la madre, aunque lo he visto todavía más lleno (seguro es culpa de la crisis).
Nos abrimos paso entre una nube de fumadores e ingresamos al antro en cuestión. Como siempre no fui objeto de revisión alguna, ahí nunca lo he sido, sin embargo a mi amigo y a las personas venían detrás sí se le esculcó minuciosamente.
Justo al pasar el umbral una bocanada de calor colectivo me abofeteó en el rostro, el ambiente “a mil” como de costumbre. De pronto los azules ojos del Iguano centellean en la oscuridad, me alcanza un vodka y desaparece en la media luz seguramente buscando la compañía de algún reptil del sexo femenino. Termino mi destilado en tres sorbos y voy al baño, un idiota me sacude la espalda mientras orino, los años de ejercicio de la tolerancia surten su pacificador ejemplo…
Solís recuerda más cosas. –Siempre lo vi bien vestido. Podías verlo en domingo con corbata de buen gusto. Era como un Dandy.

 ¿De qué otras cosas hablaban?...
 De antros del presupuesto y política, por ejemplo de Carlos Salinas de Gortari.
 También me preguntó de Manuel Bartlett… siempre buscaba la forma de platicar conmigo.

El JJ y yo –me dice Pancho Cachondo- no pasábamos de tres tragos.
Me resisto a pensar que usted no le hacía preguntas a El JJ, le digo al ex asambleísta.

 –Bueno –me dice insistiendo en su teoría Siempre asumí que era parte de la sociedad, que era incluso socio del Bar Bar.

La reconstrucción de imágenes de Pancho Cachondo describe a El JJ regañando a los meseros. Supongo que su tamaño imponía.

– Tenía un dejo de prepotencia- expresa el yucateco que empieza a ponerse bohemio. – Nos unía la milonga, la parranda…
Pancho Cachondo, insiste en que El JJ era una persona totalmente adaptada. -- Alguien más con mucho dinero.

La investigación respecto al paradero de José Jorge Balderas Garza, alias "El JJ", agresor del futbolista Salvador Cabañas, alcanza ya tintes internacionales, después de que se tienen pistas de que este sujeto vivió también en Estados Unidos. Se indaga si es propietario de al menos un inmueble en la ciudad de Austin, Texas. El domicilio se sumaría a los 16 que han sido relacionados con Balderas, de los cuales 12 se encuentran en la capital del país y el resto en los estados de México, Querétaro, Durango y Sinaloa. (Notimex 2 de marzo).

Ahora Pancho dará muestras de por qué le dicen ‘Cachondo’ y pintará otra estampa de una de las acompañantes de El JJ. Su presunta habilidad para ‘cazar’ diariamente a una mujer distinta y su altas de posibilidades de ligar en el Bar Bar, aderezan su erótica leyenda.
--Yo llevaba siempre compañía pero tirar el anzuelo siempre resultaba satisfactorio. Digamos –me dice como un niño presumiendo su bicicleta nueva- que mi porcentaje de bateo es sobre 300/280.
Antes de que Francisco Solís se suba a la bicicleta con su relato y pedalee con velocidad, le pido que me cuente un poco de la mujer que acompañaba a El JJ: -- Tenía piel blanca y porte elegante. Cabello Rubio. Era como una chica de universidad cara, me cuenta antes de marcharse.
Las formas de la mujer se parecen a las descritas semanas antes por sus ‘amigos’ de gimnasio.
No sé si El JJ podía lanzar anzuelos en las aguas salvajes del Bar Bar. Tampoco si pescaba con facilidad. Pero uno de los noctámbulos que contacté en la colonia Roma, me dice que en la misma mesa del JJ, se sentaban actores de televisión.
‘Ahí estaba la cubana Liseska Vega, Roberto Palazuelos, El Diamante Negro, uno que se dijo ser hijo de Cepillín, Jorge Coque Muñiz, Armando González ‘El Muñeco’
Busco a Liseska Vega para saber su versión. El testigo me reporta que se sentó en varias ocasiones en la mesa de El JJ.
Le insisto en la posibilidad de que eso fuera una casualidad pero decido preguntarle directamente a ella.
Nació en la Habana. Una ficha de ella en internet dice: De profesión actriz y bailarina, se considera como una persona alegre, simpática, audaz, leal y obsesiva con su trabajo, alguien a quien la gente manipuladora, hipócrita e injusta hacen enojar de sobremanera.
Le pido una cita. Me dice que sí… hasta que le menciono el nombre del personaje: Se trata de El JJ –le digo- tengo información que me indica que usted compartía mesa con él…
--Me vas a perdonar pero de ese señor no sé nada, de eso no voy a hablar nada, discúlpame.
Le digo que es importante su versión, pero nada sirve, ella vuelve al punto:
-- Perdona, pero no me interesa hablar de eso…
También buscó a Jorge ‘El Coque Muñiz’ para saber si lo que me informante me dice es cierto y recibo un regaño: ¡Usted me está faltando el respeto al preguntarme y relacionarme con ese señor. Yo ni lo conozco!, me dice molesto. Y suelta: Yo sólo iba a ese lugar como un cliente.
Regreso la cinta hasta la charla con Pancho Cachondo. Y me dice que la bala que supuestamente le disparó El JJ a Cabañas ha de tener inscrito el nombre de muchos.
-¿De quienes?
- De los malos gobiernos delegacionales, de los delegados, de los partidos, de los ciudadanos que no denunciamos…
A finales de marzo encontré a Pancho Cachondo en Mérida, Yucatán. Caminaba en cámara lenta arrastrando un poco la pierna derecha. Hacía un calor remilgoso de ese que empapa la camisa. Coincidimos en el salón El Olimpo. Traía dos puros en la bolsa de la camisa y una copa de vino tinto en la mano derecha. Recordé su relato que exaltaba la paciencia de su colega de tragos en el Bar Bar: --El JJ era el único que no se molestaba cuando yo fumaba puro…

La palmada de El JJ

Voy a bordo de una patrulla de la delegación Álvaro Obregón. Circulamos sobre Insurgentes y hemos pasado el Eje 10, Copilco. Mi informante me dice: ¡No jodan! por qué tanto escándalo si nos acostumbramos a ver películas de ficheras. Esas películas retrataban lo que pasaba en la vida nocturna de la ciudad.
Busqué a este contacto porque me dijeron que los daños colaterales del supuesto balazo de El JJ a Salvador Cabañas, ya se ven en los antros.
- A mis compañeros verificadores les mientan la madre diciendo: y todo por el pinche Cabañas.
Seguimos avanzando lento. Es sábado y pasan de las 2 de la mañana. Las luces de la torreta rebotan en los rostros de noctámbulos que salen del Solid Gold, La Envidia, Wicked, Sky y Vodka y el Algo Más.
-- El efecto Cabañas-JJ lo han padecido hasta los que venden chicles. Hasta el niño que recorre los antros de madrugada me dijo una vez: Vendo menos y todo por culpa de esos señores y ni siquiera son de mi familia.
Un vendedor de Hot Dogs con el cabello a rapa, se acerca hasta una de las ventanas de mi contacto y le dice: Ya vamos a recoger… ya estamos en eso.
Metros adelante se ha formado un embudo. Son los cazadores de ebrios. Un escuadrón de policías, doctores y trabajadores sociales se las ingenian para revisar uno por uno los vehículos que circulan sobre Insurgentes.
Un joven intenta burlarse de ellos y se cambia de asiento. Le pasa el volante a su compañera, pero ya es demasiado tarde. Su maniobra evasiva fracasa. Un policía lo atrapa en su intento.
Mi informante y su grupo piensan que los daños colaterales JJ-Cabañas y la intención de regular obsesivamente el horario de los antros, no podrían ser la mejor salida.
 En lugar de verificarlos (a los antros) hay que darles confianza para que ellos adopten las medidas de seguridad necesarias para sus clientes. Capacitarlos en el manejo de emergencias.
El trayecto sigue hasta que pasamos frente a El Bar Bar. Es inevitable recordar a El JJ saliendo del lugar donde minutos antes había agredido supuestamente a un jugador famoso.
Apenas salió a avenida Insurgentes y dio una palmada: Sus escoltas lo recogieron de inmediato y lo llevaron, según han dicho policías investigadores, a su casa en Tecamachalco, Estado de México.
La palmada del JJ revelaría días después que policías de la Agencia de Seguridad Estatal (ASE) tenían más de 3 años cuidándolo.
Pero El JJ no solicitó los servicios mirando un directorio telefónico: lo hizo –y eso nadie lo ha documentado- por una recomendación de dos conocidos.
Uno era el colombiano Harold Mauricio Poveda ‘El Conejo’, quien según policías antinarcóticos unía a los Beltrán Leyva con el Cártel del Norte del Valle de Colombia. El otro, un testigo protegido de la PGR de nombre Édgar Enrique Bayardo del Villar, ex comandante de la Policía Federal que fue asesinado en diciembre pasado en una cafetería en la Ciudad de México.
El colombiano, conocido de El JJ y de Bayardo, utilizó sus ‘buenas relaciones’ para conectarse con un comandante de nombre Pedro Magaña que era el director operativo de la entonces Agencia Federal de Investigación en el Estado de México.
El cuerpo de Magaña fue encontrado en octubre del 2008 en una casa en Morelos y Galeana. Estaba semienterrado y en estado de descomposición. Según los peritos, tenía más de un mes de haber sido asesinado.
¿Pero qué tienen que ver un colombiano, un testigo protegido y El JJ? Los tres, me indica un agente investigador en Coacalco, Estado de México, sabían de la infiltración que otros cárteles habían logrado en los últimos 5 años en la Agencia Estatal de Investigación.



 El JJ aprendió a confiar de los mejores. El colombiano siempre traía escoltas de la Agencia Estatal. Nosotros llegamos a contarle hasta 15 personas cuando se movía por Inter Lomas, Cuajimalpa y Santa Fe, Coacalco, Cuautitlán Itzcalli y Tepotzotlán.

El informante

Semanas antes busqué el encuentro con un ex policía de la Agencia de Seguridad Estatal para tratar esta parte del rompecabezas. Certifiqué dos cosas: primero que dijera la verdad y segundo que efectivamente hubiera trabajado en la corporación.
Tras verificar todos sus datos, me citó días después en las cercanías de la Ford de Cuautitlán. Tenía acento costeño y un vientre que casi le impedía ver lo que pisaba al frente.
Me habían dicho que era ‘alguien bien parado con comandantes de la Agencia de Seguridad Estatal’. Un viejo lobo policíaco mal rasurado. Con aspecto de chofer de carroza. Voz de ultratumba y adicto a los relatos de chicos malos que matan, secuestran, extorsionan y ¿por qué no? También son sus conocidos.
Dio vuelta prohibida a la entrada de la caseta de cobro en la autopista México-Querétaro. Torció el volante en dirección al sur. Sus brazos eran los de un luchador en el pancracio a punto de aplicar el candado mariposa con ‘destrozacaras’. De reojo, cuando un trozo de luz rebotó en su media cara, le vi arquear el labio y achicar el ojo. Luego preguntó: ‘¿Usted quiere saber la verdad o quiere vivir?’

 Ta´ cabrón andar preguntando estas cosas, me dice susurrando como si alguien nos escuchara dentro del automóvil.
Nos enfilamos hacia Tepotzotlán. Subimos por un empedrado. El hombre señala un bar y me dice cruzando su mano por mi cara: -- Ahí encuentras perico con aroma a Sinaloa.

 ¿Y qué tiene que ver el aroma a Sinaloa con lo que yo quiero saber?
 Que acá anduvo el señor del que me andas preguntando; también se movía mucho por Coacalco e Izcalli, allá está metida La Familia gente de la empresa de Sinaloa hasta la madre.

En el primero de los casos, el hombre se refiere a La Familia un cártel mexicano que tiene Michoacán como base de operaciones, pero que según los reportes de la PGR se ha extendido al Estado de México.
El 6 de septiembre de 2006 sus integrantes hicieron su presentación con un ‘performance’ rojo: cortaron las cabezas de 17 de personas. Cinco cabezas fueron lanzadas en la pista de baile de un bar en Uruapan.
La Familia dejó un recado esa noche: “La Familia no mata por paga, no mata mujeres, no mata inocentes, sólo muere quien debe morir, sépanlo toda la gente, esto es justicia divina”.
Esa divinidad me recuerda la forma en que mi contacto se persigna frente a la Virgen que cuelga de su espejo. La mira con cierta devoción y le insisto sobre El JJ y el aroma a Sinaloa del que me hablaba antes. Su actitud es la misma, habla muy quedito como un susurro miedoso:

 Siempre usó los contactos que su gente le dejó; hay mucha gente de la Agencia cuidando a sinaloenses en Huixquilucan; también en Interlomas.

Es imposible no regresar al gimnasio donde El JJ entrenaba. También se ubicaba en Interlomas, en una zona laberíntica encajada sobre una loma por donde circulan autos lujosos. Ahí pasaba El JJ con su pants blanco, escoltado por sus muchachos de Agencia de Seguridad Estatal.
Mi informante me lleva a una taquería en el centro de Tepotzotlán y me dice mientras ataca un taco de tripa: Para qué se hacen pendejos. El JJ y los sinaloenses se metieron hasta la cocina con la ASE y los auxiliares.
- ¿Cuánto es hasta la cocina?
- Aquí la gente de los Beltrán Leyva, Los Zetas y gente llamada la Resistencia saben que la ASE está hasta las manitas.
Antes de terminar el grasoso manjar el ex policía me dice: Varios polis de la ASE han sido asesinados desde el 2008. Todo esto es un desmadre porque es un corredor de mucha droga.
-¿Lo peor apenas viene?
-- No será peor. Será un infierno, dice mientras se atraganta con una tortilla.
-- ¿Y en todo este infierno dónde entra El JJ?
-- En que él tenía permiso de entrar y salir cuántas veces quería. Por eso mucha gente lo conoce en Izcalli, Coacalco, Tultitlán y Tecamachalco pero no les conviene acordarse porque los van a levantar y quién sabe qué hagan con ellos.
Recuerdo su enorme casa en Tecamachalco. El zaguán de aluminio es de color arena. La puerta tiene daños por un supuesto cateo.
Los vecinos me platicaron que días después de que conocerse la presunta agresión por parte de El JJ a cabañas, llegaron agentes fuertemente armados y reventaron candados y puertas para entrar al domicilio.
 Sólo vimos que había gente armada y mejor nos metimos, dice un lugareño que observó cómo agentes judiciales ingresaban a la casa en la esquina de Fuentes de Diana 148B en Fuentes de Tecamachalco.

La supuesta casa de El JJ destaca por sus 4 balcones que bordean la casa. Acabados finos en forma de escuadra. Dos entradas de estacionamiento y dos accesos principales. También está electrificada con un letrero que advierte sobre ello. Tiene 6 ficus perfectamente podados y una hilera más pequeña que rodea a la casa. Debe entrar mucha luz porque tiene casi una veintena de ventanales.
Es muy raro ver a gente caminando. Los escasos son trabajadores domésticos o guardias privados de seguridad que también vigilan casas aledañas enmudecen cada que se les pregunta por el vecino del 148B.
Uno de los investigadores de la Procuraduría del DF que participó en los cateos que me pidió proteger su identidad me dice que ahí se encontraron armas y documentación que conduciría a más propiedades de El JJ.
 Todo lo que la procuraduría encontró son documentos que presumen otras propiedades, pero la PGJDF no tiene nada sólido. El señor tenía varias identidades, me aclara el informante.
La revista electrónica Reporte Índigo, basada en documentos de la averiguación previa, documentó al respecto: “Una hora y media después, como a las 5:30 de la madrugada, ve que sale a prisa “el señor Maximiliano” o “El JJ” y que camina hacia la camioneta que ya estaba encendida pues el escolta tenía prendida la calefacción.
“El JJ” sube a la camioneta en el asiento del copiloto y le dice a el escolta Margarito Cruz: “Vámonos a la casa”. Regresaron a la residencia de Tecamachalco alrededor de las 6:30 del lunes 25 de enero.
Al bajar de la camioneta, “El JJ” saca dinero de una bolsa y les paga la primera quincena de salario, correspondiente al mes de enero, diciéndoles: “Ahí está muchachos, nos vemos mañana”.

Los escoltas de El JJ no sabrían más de él. Ahora están presos.



Viejos conocidos

De regreso al DF logro contactar a uno de los sabuesos investigadores en la Procuraduría del DF.
Él domina, tiene acceso y conoce de la averiguación FAO/AOB-4/00147/10-01 iniciada tras el atentado contra Salvador Cabañas.
Para entonces el diario La Razón documenta: ‘EL JJ pagaba 6 mil 500 pesos quincenales a cada uno de los tres policías del Estado de México que lo escoltaron la madrugada que baleó al futbolista Salvador Cabañas en el Bar Bar”.
Los datos del informante y ex policía en Tepotzotlán toman fuerza. En las investigaciones, la Procuraduría del Distrito Federal integró los testimonios de jefes policíacos de la ASE, entre ellos la declaración supuestamente voluntaria del apoderado legal de esa corporación, Rey Antonio López Vázquez.
También se incluyeron los relatos del director Jurídico del Cuerpo de Seguridad Auxiliar, Marcial Rutilio Vargas, el coordinador operativo José Ángel Cabello y el comandante José Roberto Mancio Bonilla.
En este rompecabezas parece que nadie puso atención al nombre de Rey Antonio López Vázquez.
El agente investigador del DF me dice: Hemos encontrado conexiones en todo el Estado de México. Lo que nos parece sospechoso es que no se estén jalando todos los hilos de la conexión de estos funcionarios y más, con El JJ.

 Háblame de Rey Antonio
 Él fue director del Penal de Neza Bordo pero durante su periodo (octubre de 2004) se fugaron 8 reos peligrosos.
 ¿Cómo relaciona esos hechos con El JJ?
 En que una de las zonas de operación que hemos encontrado incluye a Neza y Ecatepec y sospechamos que hay varios facilitadores que incluyen a organizaciones locales de narcomenudistas que son surtidos por gente de Sinaloa y Michoacán.
 ¿Estamos hablando de gente muy peligrosa?
 Sí, nadie sabe que uno de los principales testigos, el que ayudó a la Procuraduría del DF a localizar las casas de El JJ fue encontrado muerto a principios de marzo.
 ¿Silenciado?
 No lo sé.
 ¿Eso no se ha hecho oficial?
 No, porque era un delincuente-informante y eso no le conviene a la Procuraduría del DF.

Pero si de peligro se trata, varias versiones periodísticas aderezadas con supuestas indagatorias de agentes investigadores del DF indican que El JJ, tiene relación con Edgar Valdés Villarreal, La Barbie.

La Barbie, de acuerdo a policías antinarcóticos de México y Estados Unidos es una suerte de sicario 4X4. Puede usar pantalones dolce & gabbana mientras tortura a sus enemigos. También cerrar tratos a nombre de un cártel, reclutar sicarios y hasta formar un batallón.

Recuerdo sus andanzas en Nuevo Laredo, Tamaulipas a principios del 2004.
El cártel de Sinaloa, le había encomendando una misión: Arrebatarle el control de esa ciudad a Los Zetas y el cártel del Golfo. La Barbie pasaría los 30 años (en ese entonces el JJ debió tener casi la misma edad)
La directriz de Joaquín El Chapo Guzmán y los hermanos Beltrán Leyva, que en esas fechas tenían buenas relaciones, fue seguida como instructivo para armar avión de escala.
De forma quirúrgica, Edgar Valdés se llevó ejércitos de pistoleros sinaloenses conocidos como Los Pelones. Con ellos pretendía dar el golpe en una ciudad de calles bien trazadas con un zócalo donde los boleros de la plaza son los informantes de Los Zetas.
Si Nuevo Laredo pasaba a manos de los sinaloenses, eso representaría controlar una ciudad donde se realizan más de 7 mil cruces diarios por sus puentes internacionales.
Pero los sinaloenses se hallaron con otro batallón: Policías municipales de Nuevo Laredo que estaban en la nómina de Los Zetas.
La batalla –con sus respectivas AK-47 y R-15, incluía amenazas por señalas que se colaban en las radiofrecuencias de la policía. Un colega de El Mañana de Nuevo Laredo que cubría la fuente policiaca me dejó escuchar ese reality de la violencia:
 Mueran zetas, mueran zetas –decía una voz por la frecuencia- después se escuchaba tambora sinaloense y la frase: ¡Puritito Sinaloa!
 Alguien más le ponía el corrido: Somos 20 grupos zetas unidos como familia/ los 20 somos la fuerza con diplomas de suicidas/ consientes que en cada acción/ podemos perder la vida.
La lucha dejó miles de muertos. La Barbie no tuvo el éxito deseado. Sus patrones, los Beltrán Leyva, le asignaron una nueva tarea: controlar Guerrero, Morelos y ampliar los contactos en el DF.
En la Ciudad de México, según los reportes, La Barbie habría conocido a El JJ. Sin embargo de eso no existen mayores datos, sólo reportes extraoficiales.
Una crónica del periódico Reforma documentó que la noche del 10 de diciembre de 2009, La Barbie ayudó a escapar de un operativo de la Marina a su jefe Arturo Beltrán Leyva ‘El Barbas’.
Su patrón moriría cinco días después. Los marinos siguieron su rastro hasta un fraccionamiento en Cuernavaca, Morelos.

Conforme levanto más la alfombra del caso pienso que la fuerza de El JJ es incalculable. Llego a la oficina y enciendo el televisor. Es 21 de marzo y me entero: El futbolista Salvador Cabañas viajó anoche a Buenos Aires, Argentina, para continuar con la tercera parte de su rehabilitación, tras recibir un balazo en la cabeza el 25 de enero.

¿Y El JJ?, me pregunto. Días posteriores una mujer en Tijuana me dará otra pista.

El Muchacho decente

Un colega de La Opinión de Los Ángeles, me confió a principios de febrero que uno de sus contactos, había tenido comunicación con El JJ. Es una mujer que tras varios días de búsqueda accedió a conversar un poco de ese encuentro. Ella está en Tijuana y me pide que proteja su nombre.

 -- Gracias por acceder a la entrevista.
 -- De nada
 -- Hace ya unos años yo lo conocí por medio de la Red de Hi5. No creas que platicábamos mucho.
 ¿Cada cuando pasaba eso?
 Solo así en ocasiones porque yo veía que casi no se conectaba. Lo hacía al mes unas 4 ó 5 veces a lo mucho. Siempre después de las 11 de la noche.
 ¿De qué hablaban?
 -- Por lo que me platicaba y por las fotos que tenía se veía que sí tenía dinero. Me dijo que tenía empresas en el Otro lado. Vivió un tiempo allá. Después se vino para acá a Tijuana porque tenía familia aquí.
 ¿Te dio su número?
 Nunca me dio su número de teléfono. Sólo me decía que cuando quisiera decirle algo que le mandara un correo. Por curiosidad me metí a su Hi5 y pues miré que casi ya no tenía fotos y le mande un mensaje, él me lo contesto a los días.
 ¿Estaba en otras redes?
 Decía que no le gustaba estar dado de alta en más redes sociales, como Facebook o Myspace. Tiempo después volvimos a platicar. Hasta eso muy buena onda y muy educado el muchacho. Nada grosero.
 ¿Cuándo hablaste con él por última vez?
 Empecé a tener contacto con él otra vez este año. La última vez que hable con él fue a principios de enero creo. Después me enteré de lo del futbolista Cabañas y entré a su Hi5 pero ya lo había dado de baja.
 ¿Te decía que viajaba a algún lado?
 Que se iba de viaje a Cancún.
 Platícame, si es posible, un poco más de su carácter.
 Siempre decía mujer, como palabra común.
 ¿Qué te llamó la atención de él?
 Me pareció buena onda, no grosero, no de esos que sólo andan buscando tener algo.
La conversación fue directa. Sin más palabras. Para ella a El JJ era el muchacho de los buenos modales.


Las nueve mil noches

Diario Reforma 21 de marzo: ‘El futbolista Salvador Cabañas viajó anoche a Buenos Aires, Argentina, para continuar con la tercera parte de su rehabilitación, tras recibir un balazo en la cabeza el 25 de enero’.
¡Así que no me venga con estupideces, es usted un cara dura!, Yo sí le puedo reclamar al señor Simón Charaf dueño del Bar Bar, que hubo montaje, decía airado un periodista en la radio refiriéndose a la forma en que supuestamente empleados del lugar ‘lavaron’ la escena donde en teoría El JJ le habría pegado un tiro a Cabañas.

El nombre de Simón Charaf llevaba casi 9 mil noches -los días que el Bar Bar, tenía abierto- sin ser primera plana hasta que un balazo en la cabeza de un goleador lo colocó en las rotativas.
La última vez que alguien había usado tinta papel y televisión para contar algo del empresario, fue en su boda con una Miss Universo.

En 1993 Charaf se casó con María Guadalupe Jones Garay, una mujer nacida en Mexicali, Baja California que años antes (1991) había sido nombrada en Las Vegas, como Miss Universo. Desde entonces fue ‘Lupita Jones’.

En una foto vieja en Internet veo a Simón Charaf vestido con un traje de pingüino. Moño Blanco. Sonriente. La boda en Mexicali debió ser para mucha gente. Comieron de un pastel de 4 pisos colocado en una suerte de árbol con enredadera. La esposa de Simón Charaf tenía un vestido blanco que parecía bordado. Con velo grande que le llegaba hasta la cintura. El empresario estaba feliz.

Me imagino que la altura de Charaf era muy similar a la de El JJ. Casi un metro noventa. Y me pregunto cuántas manos habrá estrechado el dueño del Bar Bar que en su Red Social de Facebook presume tener más de 2 mil 745 ‘amigos’. Una de esas manos era la del cliente conocido como El JJ.

Charaf me diría después que El JJ, ¡No era nuestro mejor cliente!

El empresario a quién busqué con insistencia desde que comenzó a defenderse en los medios argumentando que la Procuraduría de Justicia del DF y Televisa, querían destruirlo. por fin respondió la llamada y adelantó: Voy a demandar a Televisa.
El magnate había dicho a la periodista Carmen Aristegui que directivos de esa televisora usaron el ataque contra Cabañas en el Bar Bar como represalia en su contra. En diciembre de 2009, Simón se había negado a venderles el 51 por ciento de las acciones de la empresa Imagen y Talento de la que eran copropietarios.

La televisora respondería al empresario con un desplegado donde lo acusaba de ‘distraer la atención’. Y lo señalaba como el dueño de un ‘oscuro antro con irregularidades que hoy es centro de una investigación policiaca por intento de homicidio’.

¿Qué tan oscuro era un lugar lleno de ejecutivos de una empresa poderosa que maneja artistas famosos? Simón Charaf me dice:
 Hablan de un lugar de drogas y armas. Recuerdo a la periodista Adela Micha decir: a poco hoy nos venimos a enterar que en el lugar se vendía droga; si se vendía droga y ella no lo dijo, pues entonces es cómplice.
 ¿Muchos de los comunicadores que han hablado del Bar Bar también fueron clientes?
 La gran mayoría de la gente que ha hablado, ha estado en el lugar y eso es lo raro. Lo raro es: ¿Qué hacían familiares de ellos (comunicadores)? Hay una incongruencia total. No somos tontos. Ya basta de que nos quieran ver la cara.
 ¿Muchos familiares de comunicadores y ellos mismos han vivido el ambiente del Bar Bar?
 Exactamente y obviamente su propio patrón (Emilio Azcárraga) y altos ejecutivos (de Televisa).
 ¿Ya vio usted la foto?, me pregunta refiriéndose a una imagen que está en la página Internet www.laverdadsobreelbarbar.com
 Sí ya lo vi, le respondo.
 (En la foto sale Emilio Azcárraga) Y se ve muy contento, -dice refiriéndose a la imagen- Hasta se llevó a su suegro (al Bar Bar). Se le ve la sonrisa como diciendo: que bien la pasamos.
 ¿El qué está en la foto, es el suegro del señor Azcárraga?
 Sí, es su suegro. Imagínate nada más, qué bueno que me lo preguntas. Imagínate que llevó a su suegro ahí: oye suegro –le dijo- vamos a un lugar padrísimo. Pues entonces cómo está el asunto si es (como dicen) un lugar de droga; pues qué hacía ahí él.
Y qué hacían otros ejecutivos de Televisa y qué hacía mucho de su talento.

Imagino que habrá muchas más imágenes de magnates, artista y futbolistas. También videos de las noches largas y entre amigos en su interior. El bar tenía un sistema de video vigilancia interna que registraba –sin que necesariamente lo supieran los clientes- los movimientos de todos los presentes. -- ‘Son mis videos’, defiende Charaf.

Pero hay una pieza del rompecabezas que ahora busco con la entrevista. Un hombre llamado El JJ que según me dice el empresario era una persona ‘educada’.

 No quiero que parezca –me dice en un tono de advertencia- que lo voy a defender.
Te pido que pongas esto. Pero los informes que tenemos es que El JJ, era una persona decente, educada y muy bien portada. Una persona que obviamente lleva 3 o 4 años yendo, tienes algún antecedente de él (de la persona).

Recuerdo que Pancho Cachondo en Mérida me decía que El JJ era generoso al pagar a veces la cuenta de los que sentaban a su mesa. Pero Simón Charaf asegura que él no era su mejor cliente y que incluso de pronto dejaba de ir dos o tres semanas.

 El JJ también iba muchos lugares, no sólo a El Bar Bar, me dice y le pregunto a cuáles pero prefiere reservárselos.
 ¿A qué se refiere cuando dice que no era su mejor cliente?
 Había futbolistas que gastaban más que EL JJ. En el Bar Bar (El JJ) veía a algunos futbolistas Pero estar compartiendo con la autoridad como lo hizo en otros lugares, eso es más delicado y por qué de eso no se ha hablado.
 ¿Usted conversó con El JJ?
 No. Nada más de saludo. Como anfitrión saludo a mucha gente sin ir más allá. Yo no tengo ni su teléfono, ni él tiene el mío. No queda más que en el saludo a él y a miles de gentes que van. Pero de eso a más, nunca.
 Me llama la atención que diga, -aclarando que no lo está defiendo- que era muy bien portado.
 Es importante eso. Porque si tu vas a poner que Simón Charaf dice que él era una finísima persona, no quiero que se mal interprete que estoy saliendo en su defensa. No es mi percepción es la percepción que había de él en el lugar.
 Sí pero usted es el dueño.
 Sí me queda claro. Pero no estoy ahí las 24 horas. Efectivamente soy el dueño y para eso tengo gerentes y encargados de área. Yo me entero a través de mi gente.
 Tengo informes de que EL JJ siempre estaba rodeado de gente.
 Consumía como muchos más y dejaba propina como lo dejan muchos más. Yo no tuve nunca ninguna compenetración más con él.

Charaf insiste en que tuvo que comenzar a hablar porque las autoridades no estaban diciendo la verdad del caso. Pero eso ya le valió una amenaza. Alguien de la Procuraduría del DF le dijo que si seguía dando su versión, le iban a romper la madre a él y su familia.

 ¿Quiénes fueron los que lo amenazaron?
 Preferiría reservarme los nombres.
 ¿Gente de primer nivel?
 Sí, funcionarios de primer nivel.

Si existiera un parte de guerra del Bar Bar diría algo así:
- Hay 12 empleados del Bar Bar procesados.
- De los 12 procesados, nueve son empleados del bar.
- El único que está preso y al que se le acusa de delito de homicidio calificado en grado de tentativa es el brazo derecho de Simón Charaf: el gerente Carlos Cázares Ocaña.
- Los agentes investigadores afirman que el gerente destruyó evidencia y entorpeció a las autoridades.
- El JJ sigue prófugo.

Le pregunto a Simón Charaf si el Bar Bar abrirá de nuevo. ‘Desde luego que vamos a abrir’ me dice entusiasmado. ‘El BarBar no es el infierno que los medios dijeron que era’.
Y provoca: Cómo es posible que al caso Cabañas le dan una gran relevancia. Pero a los chavos muertos de Juárez, salga la nota en la plana 16. Hay costureras que se van a su trabajo a las 5 de la mañana y en el camino las mataron para robarles la quincena y ¿quién dijo algo?...

Al siguiente día de la entrevista con Charaf, cuando circulo por calles que serpentean rumbo al gimnasio donde entrenaba El JJ en Interlomas, me entero que Salvador Cabañas, asistirá al Mundial de Sudáfrica. Que lo hará como espectador. Llego frente al gimnasio. Al caminar hacia su interior veo en los ventanales gigantes un hombre con enormes pectorales y bíceps desarrollados.

Su silueta me invita a imaginar si El JJ rondará las zonas que frecuentaba en sus mejores tiempos entre famosos y poderosos. Si estará atento al mundial de fútbol. Porque quizá entre los espectadores, también estará Salvador Cabañas. Porque solo ellos saben qué ocurrió en el Bar Bar alguna de sus 9 mil noches.

* Esta historia la reportee durante 4 meses antes de la captura de Edgar Valdez Villarreal "La Barbie". El JJ sigue prófugo.

4 Comenta...:

Manuel Angulo C. dijo...

Felicidades Darío, una historia que no deja cabos sueltos. Como lector me da la sensación de leer lo necesario para entender esta truculenta "novela" de complicidades en que se ha convertido el caso JJ-Cabañas.
Saludos, un abrazo.

Anónimo dijo...

Gran relato que me ha permitido ver como familiar a una figura de la que antes no conocía más que su disparo a Cabañas. Ya te considero un modelo a seguir para periodistas que apenas estamos empezando en esto como es mi caso.

Un saludo!
Álvaro (El Mundo)

fronterizosonora dijo...

Excelente trabajo Maestro, muchas Felicidades, Adelante! su amigo Felipe Ortiz Alor

Anónimo dijo...

¡Muy bueno Darío!
Pd. Cabañas era el mejor del continente, no conozco a ningún aficionado que lo hubiera visto como el mejor del planeta.
Saludos.

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